Más de un centenar de jóvenes matanceros realizaron este martes su ingreso a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en un acto simbólico celebrado en la Escuela Provincial de Preparación para la Defensa, como parte de las celebraciones por el 104 aniversario de la organización estudiantil más antigua de Cuba.
Con la entrega del carné que los identifica como miembros de pleno derecho, los recién llegados de primer año del curso diurno se sumaron a una familia que ya reúne a más de 110 000 estudiantes en toda la Isla.
El gesto, breve en su ejecución, cargó con el peso simbólico de más de un siglo de historia: la FEU ha sido, desde su fundación, testigo y protagonista de los giros más decisivos de la vida universitaria y nacional cubana.

Para estos jóvenes, egresados apenas ayer del preuniversitario, el carné no es solo un documento, es una llave que abre puertas hacia una estructura que exige compromiso más allá del papel.
La organización les reclama ahora un rol activo, una presencia que se sienta tanto en las aulas como en los procesos de transformación social que la universidad cubana tiene por delante.
El reto, coinciden quienes conocen la historia de la FEU, no termina con la firma ni con el aplauso del acto, empieza ahora, cuando estos jóvenes deban demostrar, con hechos y no solo con símbolos, que son dignos herederos de un legado que ya suma 104 años.

