¿Quién paga los platos rotos de una guerra económica?

¿Quién paga los platos rotos de una guerra económica?
¿Quién paga los platos rotos de una guerra económica?. Caricatura: Osval

Si usted camina hoy por las calles de Cuba, escuchará quejas sobre los apagones, los precios desbordados o el transporte colapsado. Es fácil caer en la trampa de culpar al Gobierno revolucionario, como si nuestra Isla viviera en una burbuja fuera de un mundo hostil. Pero, ¿y si le dijéramos que el verdadero enemigo tiene nombre, apellido y código postal en Washington?

Los salarios no alcanzan, el carbón para cocinar cuesta más que nunca, y un litro de leche parece un artículo de lujo. No lo voy a adornar, sí, la situación es crítica. Pero reducirla a “mala gestión”, a “Estado fallido”, a “bloqueo interno”, es como culpar a un enfermo de toser, mientras le tapan la nariz y la boca. 

Desde 2019, Estados Unidos ha multiplicado su arsenal de sanciones: multas a navieras que transportaban petróleo a Cuba —como la rusa Sovcomflot, penalizada con millones—, veto a inversiones en energía, y hasta demandas absurdas a cruceros por usar muelles nacionalizados hace seis décadas.

¿Resultado? El combustible que antes llegaba en días desde Venezuela ahora tarda meses en venir de Rusia o Irán. Sin diésel, no hay generadores para los hospitales ni tractores para los campos ni camiones para distribuir alimentos. El bloqueo no es una metáfora: entre 2021 y 2024, 1 064 veces se impidió a Cuba comprar medicinas, piezas para plantas eléctricas o comida. ¿De verdad alguien cree que un país puede funcionar así?

En 2018, los cruceros trajeron 800 000 turistas; cada uno gastó 158 dólares diarios. En un cálculo sencillo, más de 126 millones ingresaron a la economía. Pero en 2019, Carnival, Norwegian y otras compañías fueron demandadas por 439 millones por usar muelles habaneros. ¿Consecuencia? Los cruceros desaparecieron y, con ellos, las divisas para comprar insulina o arroz o piezas para guaguas o fertilizantes para nuestros campos.

Hoy, el transporte privado cobra precios abusivos, sí, es verdad. Con índices que sobrepasan el 200 % de ganancia, pero ¿acaso es casualidad? Sin autobuses estatales —paralizados por falta de piezas—, el pueblo cubano paga el precio de un bloqueo diseñado para estrangular.

El sol no tiene fronteras —y por eso lo odian en Washington—. Mientras el Departamento de Estado inventa nuevas multas —como los 257 690 dólares a CH Robinson por transportar bienes cubanos—, nuestro país busca alternativas. Los parques solares fotovoltaicos son una trinchera: 46 nuevos proyectos entre 2021 y 2024 garantizan que, al menos, el sol —gratuito e inbloqueable— alivie los apagones en un futuro ya no muy lejano.

Y, entonces, ¿cómo entender nuestra realidad?, ¿manipulación o guerra? Algunos dirán: «Pero si el Gobierno…». Claro, ningún sistema es perfecto. Pero, ¿desde cuándo un país bajo sanciones extraterritoriales, sin acceso a créditos, con medicinas vetadas, puede competir en igualdad? Estados Unidos no quiere «libertad» para Cuba: quiere rendición. Y la pregunta no es «¿de quién es la culpa?». La respuesta está en el mapa: a 90 millas, donde se planea el próximo capítulo de esta guerra no declarada. 

Mientras, Cuba resiste. Como siempre.

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Sobre el autor: Gabriel Torres Rodríguez

2 Comments

  1. 👏🏻 por la nota .
    La manera de escribirla sencilla directa con datos . Pero no solo por los datos , que muchos , los tendrán , sino por qué están articulados en una invitación a razonar .
    Abrazo desde Argentina

  2. No dices nada nuevo, solo repetir, lo que ya repitió, que repitieron y volvió a repetir el que lo repetió cuando lo repitieron en la repetición del repetido discurso del repetidor repetido muy repetido ya.

    En fin, misma muela, desde antes del 2019 incluso y, seguimos comprando pollo en EEUU.

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