Postales Matanceras: El perro mudo

Postales Matanceras: El perro mudo

El 17 de octubre de 1492, en su primer viaje al “nuevo mundo” el almirante Cristóbal Colón observó en una isla de Las Bahamas a “un perro que nunca ladró”, como confirmó el 28 de ese mes al desembarcar en el oriente cubano.

Desde entonces, cronistas y colonizadores –e investigadores– dieron diferentes clasificaciones al singular animal, domesticado y empleado por los aborígenes, quienes en ocasiones lo consumieron.

Postales Matanceras: El perro mudo

Fue esbozado en pictografías, y sus colmillos usados como pendientes e incluso, representado en la mitología Aruaca en la deidad optyel-guaobirán.

En Matanzas, sus osamentas fueron detectadas en 1969 por espeleólogos que trabajaban en la cueva denominada Los Perros, en las márgenes del río Canímar.

En 1981, el paleontólogo Oscar Arredondo clasificó al cánido como Indocyon caribensis, pero las últimas investigaciones aseguran que no es un género diferente, sino una raza antillana del perro doméstico (Canis familiaris).

La ausencia de algunos molares en los restos descubiertos obedece a su extracción por los aborígenes para que las piezas cazadas no se dañaran. En realidad, ellos nunca ladraron, porque se sabe que en estado salvaje nunca lo hacen. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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Sobre el autor: Adrián Álvarez Chávez

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