Dispensarial: alianzas por la salud

Dispensarial: alianzas por la salud

Fotos: Izet Morales Rodríguez

En la esquina de 2 de Mayo y Milanés, en la ciudad de Matanzas, se encuentra el Centro Dispensarial de Matanzas, perteneciente a la Empresa de Farmacias y Ópticas. Allí conversamos con Marlen García Peñate, su especialista principal, quien nos comentó que, debido al déficit de productos químicos necesarios para elaborar las fórmulas oficiales del plan de producción químico dispensarial, efectuaron una contratación con la Empresa Labiofam.

Gracias a ese convenio, la unidad dispone hoy de varios productos de alta demanda para beneficio de la salud: Melito propóleo, Asmacán, Jarabe de Flor de Majagua y Nutrisol.

Del plan de producción propio, en cambio, solo están ofertando suero fisiológico en gotas nasales y fomentos de acriflavina, este último bajo prescripción médica. El déficit de materias primas afecta grandemente la producción y, por supuesto, a quienes acuden en busca de estos medicamentos.

García Peñate hizo un aparte para destacar la necesidad de la cooperación de la comunidad en la entrega de frascos que puedan reutilizarse para los preparados de los pacientes, ya que han tenido dificultades con la compra de frascos vírgenes.

En el Dispensarial también preparan las fórmulas magistrales que se orientan bajo prescripción médica, según el diagnóstico y la dosis que se indique.

La incorporación de estos productos de Labiofam al Dispensarial matancero no es un hecho menor. Durante años, la medicina natural ha tenido una importancia notable en la salud y la vida de las personas, contribuyendo a mejorar y curar numerosas enfermedades. Su presencia en una institución de tradición química como esta representa un puente entre dos saberes que, lejos de excluirse, se complementan en beneficio del paciente.

En un contexto donde el acceso a materias primas químicas se ha visto limitado, volver la mirada hacia lo natural no solo responde a una necesidad inmediata, sino que reafirma una verdad de siempre: la naturaleza ha sido y sigue siendo una fuente invaluable de salud, y su demanda sostenida así lo confirma.

Garantizar su disponibilidad estable sigue siendo el reto. Mientras el déficit de insumos golpea la producción, la cooperación de la comunidad se vuelve un gesto pequeño, pero significativo: la salud también se construye entre todos.

Recomendado para usted

Foto del avatar

Sobre el autor: Izet Morales Rodríguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *