¿Qué pasaría si la sociedad dejara de ver a los niños como simples receptores de políticas, y comenzara a reconocer sus discursos como una fuente valiosa de conocimiento científico?
Esa es la pregunta que impulsa K-Reporters, un proyecto internacional financiado por las acciones Marie Skłodowska-Curie, de la Unión Europea. En su tercer año de implementación en la Universidad de Matanzas, está demostrando que la infancia tiene mucho que decir sobre el bienestar y el futuro de sus comunidades.

Lejos de lo que su nombre podría sugerir, la esencia de K-Reporters no es formar periodistas, sino explorar las políticas y las culturas infantiles desde una perspectiva decolonial. Su objetivo es reconocer la capacidad de acción de los niños y aprender de sus estrategias creativas para sortear conflictos y malestares en su vida cotidiana.

Asimismo, busca desafiar el adultocentrismo, mediante pedagogías, intersecciones que coloquen al infante como sujeto activo en su toma de decisiones.
Este proyecto internacional es coordinado por la Dra. C Laura Elena Becalli Puerta, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Matanzas. Cuenta con la participación de un equipo multidisciplinario de las áreas de internacionalización, Pedagogía-Psicología y Extensión Universitaria. La Dra. C Marlén Crespo Cárdenas es una de las investigadoras que acompaña el trabajo directo con los niños en las comunidades.

Una de las singularidades de K-Reporters es su apuesta por la investigación desde las artes como metodología para conectar genuinamente con el mundo infantil. Lejos de concebir el arte como una actividad decorativa o un mero pasatiempo, el proyecto lo utiliza como un lenguaje a través del cual los niños expresan sus emociones, sus conflictos y sus sueños. El dibujo, la fotografía, el teatro y la creación colectiva se convierten en herramientas para investigar con ellos, no sobre ellos, evitando así las miradas adultocéntricas que suelen interpretar la realidad infantil sin contar con su voz.


Esta forma de proceder permite que sean los propios niños quienes, a través de sus creaciones, develen sus necesidades, intereses y motivaciones, así como las problemáticas que identifican en su entorno comunitario. El arte en K-Reporters es, ante todo, un vehículo para la expresión libre y la transformación social.

A través de metodologías como la etnografía y la investigación participativa, los niños de las comunidades de Pastorita y Carbonera no solo reconocen sus necesidades e intereses, sino que identifican demandas a nivel comunitario y responden, interviniendo en su mejoramiento. Un ejemplo tangible de esta labor es la creación del Mapa Verde de la Comunidad, una cartografía elaborada por los propios infantes, la cual plasma su visión del entorno y señala áreas de oportunidad para el cambio social.

«Los niños nos enseñan a mirar el barrio con otros ojos. Ellos detectan problemas que los adultos normalizamos y proponen soluciones creativas que muchas veces son más efectivas que las nuestras», refiere la Dra. C Marlén Crespo Cárdenas, miembro del proyecto.
Uno de los pilares fundamentales de K-Reporters es la promoción de los derechos de las niñas y los niños. Más allá del discurso, el proyecto materializa derechos fundamentales como el de la participación, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño. Aquí, los infantes ejercen su derecho a ser escuchados, a opinar sobre los asuntos que les afectan y a que sus criterios sean tomados en cuenta. No se trata de una participación simbólica, sino real y transformadora: ellos deciden, proponen y actúan sobre su entorno.

K-Reporters es una red internacional de investigación liderada por la Universidad Autónoma de Barcelona e integrada por 17 instituciones de 12 países, entre las que se incluyen universidades, centros de investigación y organizaciones no gubernamentales de Europa y otras regiones.
La inserción de la Universidad de Matanzas en esta red internacional no solo posiciona a la academia cubana en este diálogo global sobre infancias, sino que permite transferir recursos educativos innovadores y herramientas para la formación de docentes y profesionales que trabajan con niños.

«El proyecto no solo transforma a los niños, también a los adultos que trabajamos con ellos. Nos obliga a revisar nuestras miradas adultocéntricas y a entender que ellos son protagonistas de su propio desarrollo», ha señalado en otras intervenciones la Dra. C Becalli Puerta.
Con tres años de trabajo sostenido en Matanzas, K-Reporters se consolida como un puente entre la academia y la comunidad, demostrando que cuando se les brindan herramientas y se les escucha de verdad, los niños son capaces de contribuir con ingenio y creatividad a la construcción de sociedades más justas e inclusivas, donde sus derechos sean una realidad. (Tomado de la página de la Universidad de Matanzas en Facebook)
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