
Según la psicóloga Anelkys Reyes Domínguez, el personal que atiende a las víctimas de violencia de género muchas veces carece de la preparación y sensibilidad necesarias. Foto: Cortesía de la Fuente.
Prevenir la violencia de género en el contexto cubano constituye un asunto sobre el cual existe cada vez más conciencia, pero también un proceso al que se suman obstáculos muchas veces naturalizados que impiden su atención integral efectiva.
Resulta imposible negar los avances experimentados en los últimos años, desde su reconocimiento como responsabilidad estatal en la constitución, hasta la publicación de la Estrategia Integral de Prevención y Atención a la Violencia de Género en el Escenario Familiar o del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres.
En ocasión de celebrarse este 25 de noviembre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, conversamos con Anelkys Reyes Domínguez, Psicóloga del Centro Comunitario de Salud Mental de Matanzas, acerca de los principales retos y complejidades de la atención a las víctimas de violencia en el actual contexto.
— Sabemos que forma parte de la cátedra que desde la Federación de Mujeres Cubanas atiende a las víctimas de violencia de género. Coméntenos cómo ha vivido esta experiencia en la que no siempre se culmina con el ciclo de agresiones.
— Allí nos llegan casos que son atendidos directamente por las coordinadoras de la cátedra. En ese primer momento casi siempre se determina qué especialistas, que pueden ser juristas, psicólogos, entre otros, van a participar en el proceso.
La atención psicológica en este caso resulta fundamental para evaluar los daños, pues casi siempre son víctimas con un ciclo de violencia prolongado. También es importante destacar que no solo nos llegan casos de este tipo sino que además se interviene en ejemplos de violencia hacia menores o hacia los ancianos.
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En aquellas situaciones donde resulta necesaria la atención psicológica se le brinda no solo esa intervención inmediata, también el acompañamiento durante una parte del proceso hasta integrarlas a los sistemas de salud mental de la atención primaria para su posterior tratamiento.
Es un trayecto complejo, porque muchas veces no existe comprensión de las autoridades policiales, y no siempre vemos los resultados finales de esta intervención, debido a que las personas transitan por conflictos con los cuales no tenemos una retroalimentación directa. Sin embargo, pienso que es muy importante este apoyo inicial del que deben ser conscientes todas las mujeres.
— ¿Cuáles han sido los casos más complejos que evidencian esas incomprensiones o barreras para la atención efectiva a las víctimas de violencia de género?
— Tenemos varias experiencias que nos han marcado. Ningún caso se parece a otro, está mediado por el contexto social o familiar de cada víctima y se complejiza cuando se trata de mujeres en situaciones de vulnerabilidad desde el punto de vista familiar o económico.
Recuerdo el caso de una muchacha en esa situación, madre de dos niños pequeños, proveniente de otra provincia, en un barrio de reconocida marginalidad, que fue violentada en reiteradas ocasiones por parte de su esposo y acudió a nosotros. Una muchacha con una discapacidad intelectual leve, a la que su esposo maltrataba incluso, durante su segundo embarazo, y que casi muere precisamente por la falta de sensibilidad durante el proceso y la debilidad de las sanciones que se aplican en muchas ocasiones contra los agresores.
Ella hizo la denuncia después de un tiempo prolongado y esa primera vez el agresor estuvo detenido solamente unas horas. Cuando regresó la volvió a golpear, esta vez con mayores consecuencias, y es entonces que se le detiene por más tiempo aunque finalmente salió bajo fianza.
Ante tales situaciones las víctimas quedan desprotegidas al tener que convivir con los agresores. Por otro lado, el personal que las atiende muchas veces no tiene la preparación ni la sensibilidad para conducir este proceso, las revictimiza y juzga, algo que también pone frenos a las denunciantes.
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Yo creo que tiene un valor muy significativo el trabajo de la fiscalía, porque muchas veces las personas llegan con desconocimiento jurídico respecto a dónde dirigirse para reclamar sus derechos y cómo manejar toda esta situación, y allí reciben la información correspondiente.
Es importante también la divulgación para que se conozca que existen opciones, que hay instituciones que pueden ayudar a esas mujeres a salir de esos entornos de violencia y en la medida en que se gane conciencia desde todas las partes implicadas, creo que habrá más denuncias y se pondrá un freno mayor a la violencia de género.