Un Papalote que seguirá alcanzando el cielo (+Fotos)

En la esquina donde convergen la calle Daoiz y Santa Teresa, un cartel colocado en un poste anuncia que habrá función en el teatro Papalote. Allí aguarda el maestro René Fernández, sabe que en tiempos de crisis el arte queda relegado a un segundo plano. Pero aún con los serios problemas de transporte, y aunque la prioridad de muchas familias sea agenciarse la comida, no pocos yumurinos escogieron esta sala para pasar un rato en familia, porque los niños también necesitan alimentar la espiritualidad.

Por eso, al dramaturgo se le ve algo satisfecho, porque en el interior de su teatro la mayoría del centenar de butacas están ocupadas, se siente la risa contagiosa que provoca el dúo Achís. Fue precisamente René Fernández quien los descubrió, por así decirlo. El grupo compuesto por padre e hijo venía trabajando en el arte del clown desde hacía siete años. Mas, un buen día entraron en contacto con el Premio Nacional de Teatro y la vida les cambió. 

Al menos así lo afirma Valois Rodríguez Ramos, quien además de padre asume el rol de un payaso que logra que los niños disfruten de lo lindo cada aparición en escena. Junto a su hijo le dan vida a Flechitas y Papalote, dos personajes que ya han incursionado en la Jornada Narices Rojas, y que causaron tan buena impresión en el maestro Fernández que forman parte de la familia de la afamada institución teatral matancera, la cual presume seis décadas de existencia.

El dúo se deshace en agradecimiento por la oportunidad que representa actuar en un escenario tan prestigioso. “Trabajamos lo mismo en una playa, una plaza, y lo disfrutamos siempre, pero nada se compara con esta oportunidad que nos ofreció el maestro René Fernández. Él hizo una valoración de nuestro trabajo hace siete meses. Le gustó mucho la propuesta, y desde entonces nos ha acogido como si este teatro fuera nuestra casa”, comentó Valois.

Desde el interior de la sala brotaban las carcajadas de los infantes. Pero la magia aconteció al culminar la función. Los niños miraban con cara de asombro cada pieza expositiva del salón exterior, que rememora personajes y escenografías de puestas en escena de la agrupación. Interactuaban con las obras expuestas, tomaban en sus manos las marionetas para darles vida.

Quizá mas de uno piense que en estos tiempos de teléfonos inteligentes y tablets los niños no logran conectar con un arte milenario como el teatro. Sin embargo, basta con llegar un domingo cualquiera de función al teatro Papalote para entender que continúa seduciendo a los más pequeños. (Fotos: Del Autor)

Recomendado para usted

Foto del avatar

Sobre el autor: Arnaldo Mirabal Hernández

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *