Venta de garajes en Cuba

Con el fin de facilitar e incentivar las llamadas ventas de garaje en Cuba, el Ministerio de Comercio Interior actualizó las regulaciones establecidas para realizar dicha actividad.

En ediciones pasadas el periódico Granma puntualizó que la nueva normativa tienen como objetivo aprobar la venta de garajes como modalidad de comercialización minorista eventual.

A veces nos cuesta deshacernos de ciertas cosas, pero que mejor que contribuir con tu economía y el bienestar de los demás.

Organizar una venta de garaje es la solución perfecta para obtener cierto beneficio, y ayudar a otras personas a que obtengan artículos en excelentes precios, mismos que ayudarán a combatir la inflación y la necesidad de adquirir artículos más caros en otros espacios de comercialización.

Que esté usado para ti, o pasado de moda no condiciona que lo sea para el resto, siempre terminarás ayudando a quien esté enfrentando una situación difícil.

Te convertirás en todo un comerciante por un día, quizás hasta crearás ofertas de compra muy atractivas: dos artículos por un mismo importe, a quien compre un búcaro le regalarás un par de medias. Resultan varias las estrategias que puedes utilizar para lograr tu cometido; serás tu propio jefe, terminarás incluso regalando algo como muestra de la bondad que posee el ser humano y que como cubanos forma parte indispensable de nuestro carácter.

Pudieras hasta publicitar en las redes sociales, y colocar anuncios en el portal siempre y cuando respetes la Resolución 102. Esta forma de venta explotará tu creatividad e imaginación y hasta unirá a tu familia en una actividad sana.

Al final te encontrarás formando parte de una cadena que logra que nos desprendamos de cosas que no queremos y no necesitamos mientras otros obtienen algo que buscaban hace tiempo. Nos sacará de la cotidianidad por una jornada, y le dará una segunda o tercera vida a los objetos.

Las bondades de este tipo de comercialización son incontables, y las reglas a seguir nada complejas, solo no debemos obstruir la vía pública, ni vender lotes de artículos nuevos, importados o de la industria nacional, ni pieles, maderas preciosas o alimentos.

Convertirá a quienes habitualmente somos clientes en vendedores pues agregará experiencias positivas sobre cuan complicado es el trabajo con el público, pero innegablemente por ser una venta entre vecinos, el buen trato y las buenas relaciones podrán distinguir esa actividad en contraposición al maltrato que tanto desprecia la población.

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Sobre el autor: Lisbeth Marrero Roque

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