La tercera edición de la gala Hijos de Matanzas, homenajeó a la Atenas de Cuba en la Universidad de Matanzas. El espectáculo sirvió de colofón al Día de la Cultura Nacional.
Estudiantes y profesores de la Universidad de Matanzas protagonizaron la jornada. La danza contemporánea, el canto y la realización audiovisual se entrelazaron en el escenario universitario. El público presenció así un tributo a la villa de San Carlos y San Severino de Matanzas en su aniversario 333.
La coordinadora del colectivo de la carrera de Educación Artística y organizadora del evento, Ivis Nancy Piedra Navarro, destacó la principal diferencia con la edición anterior. Esta vez participaron más jóvenes y más manifestaciones artísticas.



«Somos hijos de Matanzas» nació como iniciativa de la carrera. Su objetivo es situar a la Universidad de Matanzas en la vanguardia cultural. También busca resaltar el papel del movimiento de aficionados al arte de la institución como cantera de la cultura del país.
Piedra Navarro aclaró el alcance de la gala. La actividad no presenta obras inéditas. Recrea los ritmos más autóctonos de la cultura cubana, ofrece además un espacio a los hijos de Matanzas, por nacimiento o por adopción, para rendir tributo a la ciudad de los puentes.
Randy Mas Osorio, quien se presenta por segunda vez, lo considera muy importante. Para él, la gala contribuye al desarrollo y la promoción de la cultura cubana, principalmente la matancera. Recordó que la universidad reúne a estudiantes y profesores comprometidos con esa tarea.
Mas Osorio también hizo de locutor durante el evento. Aseguró que la experiencia reforzó los conocimientos de la carrera en baile y música y le permitió además perfeccionar su forma de hablar al público.
El joven elogió el trabajo de la coordinadora de la carrera y de los profesores. Calificó de buena la experiencia de trabajar con ellos en la organización.
La gala trasciende el marco universitario, une la formación académica con la tradición cultural de la provincia. Forma nuevos artistas y educadores, mantiene vivos los ritmos que identifican a Matanzas y los acerca a las nuevas generaciones.
Con esta tercera edición, la iniciativa gana terreno, suma más jóvenes, más manifestaciones y un público fiel. Consolida un espacio de homenaje a la ciudad de los puentes desde sus aulas.
