Matanzas se prepara para la segunda edición de Fotocanímar, Festival y Coloquio Internacional de Fotografía, que se celebrará del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2026, y que ya se ha consolidado como uno de los eventos de artes visuales más importantes de la provincia. En un territorio de larga tradición artística, que un festival de fotografía alcance este protagonismo dice mucho del momento que atraviesa la creación visual matancera.
La cifra es contundente: 95 fotógrafos participarán en esta ocasión. Habrá creadores de Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Canadá, México, Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Costa Rica, República Dominicana, Filipinas, India, Corea del Sur, Bangladesh, Mozambique, Congo, Portugal, Grecia y Países Bajos. Esa diversidad geográfica coloca a Matanzas en el mapa internacional de la fotografía contemporánea y confirma la intención del festival de tejer redes más allá de las fronteras.

El programa expositivo incluye cuatro muestras personales, una central dividida entre la galería y la biblioteca —decisión curatorial que sugiere que la imagen no solo se contempla, también se estudia y se piensa— y Tumbao, una exposición dedicada exclusivamente a fotógrafos matanceros. Este último gesto tiene un valor especial: visibiliza la producción local y la inserta en un diálogo internacional en igualdad de condiciones. Que los creadores de la provincia compartan cartel con artistas de cuatro continentes no solo los hace notorios, también enriquece el festival.
Más allá de las cifras, Fotocanímar propone una reflexión de fondo. Vivimos en un tiempo de saturación visual: las imágenes nos asaltan desde pantallas, redes, publicidad y noticias, y las consumimos a un ritmo que impide verlas de verdad. La inteligencia artificial avanza sobre terrenos que parecían exclusivos de la sensibilidad humana. En ese contexto, reivindicar la “fotografía con propósito” no es un gesto nostálgico, sino una toma de posición: invita a ver, pensar, dudar, polemizar y cambiar.

La pregunta de Luis Camnitzer ¿cómo sanar un mundo herido? sigue siendo el horizonte de esta cita. El Festival la despliega en tres ejes: Memoria, Poder y Sobrevida. Tales coordenadas se entrelazan y ofrecen al visitante la libertad de construir su propio recorrido. Memoria contra el olvido; poder como entramado que la imagen revela o cuestiona; sobrevida como persistencia y defensa de la vida.
Matanzas, crisol de culturas y puerto abierto al mundo, es el escenario ideal para este encuentro. Fotocanímar no es solo un festival: es una plataforma de pensamiento y un laboratorio de miradas. En tiempos difíciles, apuesta por la cultura como forma de resistencia y de futuro. La fotografía no cura por sí sola, pero puede ayudarnos a ver las heridas, nombrarlas y compartirlas. Y a veces, solo a veces, ver es el primer paso para sanar. (Por: Patricia Muñoz Ramos, Lic. Historia del Arte)
