El lanzador Armando Dueñas de los Cocodrilos debutó en la 65 Serie Nacional con una recta firme, cuando apenas llevaba unos días de regreso de China. Estará con Matanzas hasta la subserie contra Pinar del Río y partirá el 20 de noviembre a Nicaragua.
Armando Dueñas todavía le debe al cuerpo el ajuste de las 12 horas de diferencia con China, pero no quiso esperar para vestir otra vez el uniforme de los Cocodrilos de Matanzas. El pitcher, natural de Perico, se estrenó en la 65 Serie Nacional con la recta como principal arma y asegura que ayudará al equipo durante la mayor parte de la etapa clasificatoria.

«Desde que llegué me mantuve trabajando, porque tenía que botar el cansancio y trabajar bien las pesas», contó. En su debut quiso «estirar el brazo», a base de rectas. «Me sentí superforte, aunque después del segundo ponchado sentí algo de cansancio, y eso es normal».
Dueñas llegó tarde al campeonato chino, cuando la fase clasificatoria casi terminaba. Lanzó dos veces en esa etapa y un inning en los play-offs, siempre con buenos resultados. Era su primera vez en Asia y se marchó con respeto por lo que vio: «Muchos pitcheres tiraban más de 90 millas. El béisbol chino no es malo», dijo, y recordó que ese país tiene ahora un clasificatorio para el Premier 12.
Su regreso a Matanzas tuvo calor de hogar. «Los muchachos me recibieron superbien», afirmó. Se refirió especialmente a Naikel Cruz, con quien comenzó en las series nacionales: «Somos hermanos. Entramos juntos y aquí estamos». Aunque su compromiso en Nicaragua lo alejará del equipo a partir del 20 de noviembre, prometió que seguirá cerca: «Donde quiera que esté, ahí va a estar Armando Dueñas apoyando a los Cocodrilos».
El Dueñas de hoy no es el de sus inicios. Reconoce que de joven «era un tirador» con problemas de control y de mecánica. Dice que fue madurando a golpe de entrenamiento, y que algunos entrenadores le repitieron que tenía para más. «Yo siempre me lo metí en la cabeza y seguí entrenando fuerte».
Su camino empezó en Perico, de la mano de su padre, quien también fue pelotero y le enseñó a jugar. Otros entrenadores le propusieron probar como lanzador, una vía que consideraban más corta para llegar al equipo Matanzas. Hizo la prueba, le vieron condiciones y siguió trabajando. «Esto es un sueño hecho realidad desde pequeño», resumió.
El Clásico Mundial, su primer evento internacional, le dio «una etapa muy bonita» y un encuentro soñado con Edwin Díaz, el pelotero que admira desde que debutó con los Marineros de Seattle. «No pude dejar de verlo en el noveno inning», confesó. Además, tuvo la oportunidad de lanzar y, según dijo, lo hizo de la mejor manera. Ahora mira hacia el Panamericano y el Premier 12 del próximo año.
Dueñas agradeció a su esposa, que estuvo a su lado en los momentos difíciles, y a sus amistades. Habló con especial emoción de su hija, nacida en 2024, cuando él jugaba en la Liga Élite: «Fue un sueño cuando recibí a la niña en mis brazos».
El lanzador admitió que la afición a veces se pasa de dura. Ha recibido críticas «súper fuertes «, pero dice que le daban más fuerza para entrenar y las respondía «arriba del box». Para él, los bajones son parte de cualquier carrera. «Pero nunca puedes rendirte. Eso es lo principal». (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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