Las drogas: infiltradas peligrosas

Las drogas: infiltradas peligrosas. Foto: tomada del sitio consultorsalud.com
Diferentes tipos de drogas. Foto: tomada del sitio consultorsalud.com

Miércoles, 5:30 de la tarde: zarandeándose de un lado al otro de la acera, dos jóvenes se halan y empujan, zigzagueando, mientras bordean la peligrosa calle Milanés. Sus carcajadas y actuar fuera de sí los delatan, y a la vista alarman sus pupilas dilatadas y fijas. 

En una esquina, cerca del parque René Fraga, otro día cualquiera, una joven, agitada, se dirige a los transeúntes pidiendo “algunos pesos para comer”. El día antes, la veintiañera exigía las monedas, supuestamente, “para su madre enferma”; dos jornadas atrás, insistía en un favor: la compra de unas difenhidraminas (la conocida benadrilina) en una farmacia informal, con la justificación de que a ella no se las vendían porque “había tenido problemas con la dueña del negocio”. La realidad detrás de sus pedidos era una: el consumo de drogas, y de no tenerlas al alcance, de un similar alucinógeno. 

Los hechos, recopilados de la cotidianidad matancera, alertan sobre el peligroso auge en el uso de drogas y otros estupefacientes, que desde hace un tiempo se extienden dentro de la población cubana, de la que tristemente no se excluye la yumurina. 

Lo que antes pudiera tratarse de un fenómeno más solapado, ahora se muestra de forma más abierta, y en un grupo etario que pocas veces tiene una real percepción del peligro. Y es que tanto el pequeño “papelito” doblado (químico) como sus homólogos tienen efectos nefastos sobre la salud y pueden llegar a ser mortales.

Aunque no exista un modo exacto de cuantificar en números si ha ascendido o no el consumo de drogas en la provincia, porque no todos los casos llegan a las instituciones médicas, ni son detectados por padres que buscan de inmediato ayuda psicológica, lo cierto es que resulta preocupante el alza en la distribución de estos productos dentro del territorio nacional.


Lea también

En Matanzas, tolerancia cero ante las drogas

En Matanzas, tolerancia cero ante las drogas

Jessica Acevedo Alfonso – Durante la semana última se desarrolló el Ejercicio de prevención y enfrentamiento a las actividades ilícitas de drogas en la provincia. Cumplía el propósito de desarrollar acciones preventivas y de enfrentamiento, de… Read more »


Redes de narcotráfico han sido desmontadas en varias provincias, como La Habana y Las Tunas. En aeropuertos se evita el pase por fronteras de estos productos, un proceso que no resulta sencillo, porque cada vez perfeccionan más los métodos de ocultamiento de drogas para evadir los controles aduanales. ¿Quién iba a imaginar que pudieran venir adheridas en hojas camufladas dentro de un paquete de culeros desechables?

¡Tolerancia cero!, ni siquiera en cigarrillos electrónicos para consumo personal de extranjeros durante sus visitas a la Isla. De ahí la importancia de la preparación que cada año reciben los trabajadores de Aduana e Inmigración, como los recientes cursos impartidos en territorio matancero por miembros del Proyecto de Comunicación Aeroportuaria (Aircop), y la apertura de una oficina en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, de Varadero, la cual permite la comunicación operativa en tiempo real entre aeropuertos internacionales para luchar contra el crimen organizado transnacional, incluido el narcotráfico. 

Peligrosa resulta la venta deliberada de medicamentos, que mezclados con el alcohol pueden provocar efectos alucinógenos, como parte de un mercado informal que cada vez se extiende más ante la falta de insumos en la red de farmacias. Aunque existen vendedores que son más cuidadosos en determinar a quién venden, y se ponen sus propios límites.

Cerrarle paso a las drogas no compete solo a la Policía Nacional Revolucionaria o a las autoridades políticas y gubernamentales; compete a cada persona que es madre, padre, hermano, tío, amigo… de un menor, de un adolescente cuya percepción del peligro es ínfima o nula; compete a docentes que no pueden cansarse de repetir en clases los peligros de las adicciones; compete a vecinos cuya alerta también puede ser importante; compete a cada miembro de la sociedad, a cada matancero que quiere lo mejor para su Patria chica, a cada cubano que no se cansa de luchar por una Cuba mejor.


Lea también

Rehabilitar y salvar, incentivo para ser feliz

Rehabilitar y salvar, incentivo para ser feliz

«Rehabilitar y salvar, incentivo para ser feliz», es el trabajo que le proponemos hoy para conocer la historia de esta joven doctora. Leer más »


Recomendado para usted

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *