Fátima es inmortal

Al caer la noche, los tacones hacen vibrar el suelo con pasos firmes, una silueta esbelta y elegante transita por las calles de La Habana con determinación. Llega al Parque de la Fraternidad, “su cuartel general”, se sienta y prende un cigarro, el espectáculo de Fátima comienza.

Desde el pasado mes de agosto, Fátima llegó para reír y llorar junto a su público, los cubanos de pura cepa. Este polémico personaje nació de la pluma de Miguel Barnet y cuenta, además, con una adaptación cinematográfica; sin embargo, encontró su lugar en las tablas a través del querido actor Ray Cruz.

La obra ya se había presentado en el teatro por Ulyk Anello, quien luego asumiría el papel de director. “Estábamos en pandemia y él me llamó para que yo interpretara el personaje. Leí el guion y me gustó, tuvimos una excelente temporada. Tiempo después Ulyk se fue del país y no me cedió los derechos de autor. Fue entonces que Barnet me vio en una función y me los concedió para hacer la obra con un nuevo montaje”.

Ray es un artista que goza de una gran popularidad, conocido por sus papeles en novelas y series de televisión. Quizás algunas personas visitan el teatro solo para verlo, tal vez sienten que merece una oportunidad fuera de cámaras, pero terminan enamorados de Fátima, cautivados por sus encantos. 

“Es una gran responsabilidad, en la obra se tratan temas muy importantes que tienen que ver con nosotros, la cubanía, la emigración, a diario se van personas de nuestro lado y eso nos duele, nos afecta. Creo que todos estos puntos han colaborado para que tenga tanta demanda, el público llena los teatros”.

Fátima puede ser considerada una heroína en la lucha por los derechos de la comunidad trans en Cuba. El trabajo minucioso por parte del equipo logra conectar con la gente y envía un mensaje a esas personas, sobre todo a los jóvenes, que sufren en silencio por miedo. 

“¿Cómo tú hablas de un tema tan delicado sin ofender, sin ser burdo? Mi esposa, Claudia Zaldívar —directora de la obra—, y yo nos dimos cuenta de que solo lo podíamos lograr siendo muy respetuosos. Estamos haciendo Fátima con un nivel de respeto increíble, y eso la comunidad lo ha notado”.

“Siempre creo que hay que preservar lo que somos y ahora es un discurso que digo a través de Fátima todo el rato y en todos los escenarios. Hay que ser felices de la manera que sea, sin molestar a nadie, sin hacerle daño a nadie, pero tenemos que ser felices con nosotros mismos y ya está”.

En el mes de enero de este año Fátima llegó al VI Festival Internacional de Monólogos Casa Tanicho en Mérida, donde obtuvo el premio al Mejor Diseño de Vestuario y Ray Cruz el premio al Mejor Actor por su excelente interpretación.

“Nuestra gran incertidumbre mientras estábamos en México era si la gente iba a entender de qué hablábamos. Para nuestra sorpresa, se reía y lloraba en las mismas partes y es que todo el mundo tiene un familiar o un amigo que pasa por las cosas que vive Fátima. Creo que tanto en países de habla hispana, como países en los que se subtitule la obra, va a funcionar”.

El premio Caricato, galardón más importante para un actor en Cuba, llegó a manos de Ray aún cuando no se cumple un año del estreno de la puesta. 

“Estoy muy feliz, como dicen por ahí: ‘papelitos hablan’. Independientemente de que al público le guste la obra, que para mí es fundamental, también es importante que la crítica y los especialistas avalen tu trabajo y lo premien.

“Me gusta empezar la obra, pero no terminarla, aunque sé que tengo función al día siguiente, porque es un personaje que me cuesta soltar. Siempre me pasa eso, cuando llega el final y escucho los aplausos, digo: ¿cuándo va a volver a pasar?”.

Manolito es el nombre real de Fátima, mujer fuerte que lucha contra los prejuicios que la persiguen. Su vida gira en torno al dolor y la búsqueda de la felicidad. Una cubana que conoce la cara oculta de la Luna, atrevida y valiente, asume su destino y “a lo hecho, pecho”.

“Fátima es la vívida esencia de un cubano, nosotros pasamos por mucho, pero siempre salimos a flote como un corcho, y ella tiene eso. Confronta situaciones muy duras pero siempre intenta ser feliz en la sociedad y el mundo en que vive. El cubano puede tener 10 000 problemas, pero tratamos de buscarle el lado positivo a todo eso”.

(Por: Daniela Lantigua Carballo, estudiante del Colegio Universitario de Periodismo)

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