Matanzas en el teatro

¿Qué es lo que tiene Matanzas que no se va de dentro, aunque hace ya siete años que no vivo en ella?

Matanzas, como ciudad, ha estado presente en gran parte de sus autores más reconocidos –según el Diccionario de la Dramaturgia Cubana, de Pedro Monge, la cifra recoge a unos 700 nacidos en la provincia, fundamentalmente Matanzas, Cárdenas, Unión de Reyes y Colón, y otros que sin haber nacido en ella, como es el caso de Albio Paz, vivieron y crearon, aportando obras en las que su espíritu está presente–. 

La referencia a la ciudad es un aspecto que aparece desde el siglo XIX hasta la fecha, como es el caso de El Mirón Cubano y Ojo a la finca, de José Jacinto Milanés (Matanzas, 1814); en esta obra hay muchas características fundamentales de lo urbano y lo rural, con lo identitario como recurso eficaz para estudiar el pasado.

En la obra de Abelardo Estorino (Unión de Reyes, 1925), la emblemática pieza Vagos rumores, inspirada precisamente en  Milanés, constituye una poderosa  metáfora de los traumas del poeta y dramaturgo y su relación social con el contexto de su época y con una ciudad que lo aplasta. En la mayoría  de las  piezas  de Estorino, Matanzas aparece como un espacio al que se viaja desde el «pueblo de provincias».

José Ramón Brene (Cárdenas, 1927) escribe en la década del 60 Fiebre negra, referida a la desaparición de la niña Cecilia Dacourt en 1919, lo cual muestra la capacidad del autor cardenense –que también vivió en Pedro Betancourt– para rastrear la historia de la nación cubana. 

René Fernandez Santana (Matanzas, 1944), que jamás se ha mudado de su ciudad amada, hace referencias a ella en sus piezas para adultos A danzonarConvocando a Carilda, a ese escenario inspirador donde mezcla la poesía, la música, la danza y figuras claves de su historia cultural.   

Como director llevó a escena La cabeza intranquila, de Ulises Rodríguez Febles (Cárdenas, 1968), que rinde homenaje a pintor y promotor Pedro Esquerré y a la defensa del patrimonio de la ciudad. Esquerré se amarró a las columnas del actual Palacio de Junco, para defenderlo de la destrucción definitiva, y gracias a él lo tenemos vivo. 

José Milián (1946), en su texto La reina de Bachiche, refleja ese barrio y transmite la atmósfera matancera. Jesús del Castillo (Matanzas, 1948), en su Deporte Nacional, ofrece un homenaje desde el béisbol y a zonas como la Calle Medio.

José Manuel Espino (Colón, 1966), con su texto Tórtola mía, transmite un homenaje profundo, poético y revelador al universo creativo de José Jacinto Milanés desde el universo de los niños.  

Este breve recorrido, en que se nos escapan algunos, nos ubica en la significación de Matanzas, en sus 330 años de fundada, para el teatro cubano y le rinde homenaje.


Lea también

Zenén Calero y Rubén Darío Salazar, Maestros de Juventudes 2023

Giselle Bello – Se ha dado a conocer en las últimas horas que la Asociación Hermanos Saíz  ha otorgado su Premio Maestro de Juventudes 2023 al diseñador Zenén Calero Medina y al… LEER MÁS »


Recomendado para usted

Sobre el autor: Ulises Rodríguez Febles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *