Las aves enjauladas creen que volar es un delito

La casa de Bernarda Alba es la última obra teatral escrita por Federico García Lorca antes de su muerte. Esta, a pesar de haber sido concebida en el pasado siglo, se ha convertido en una bandera del feminismo y es comúnmente interpretada en diversos escenarios actuales.

Su estructura es bastante sencilla: se divide en tres actos, cada uno con igual duración, lo que deja entrever desde el comienzo el peso de la novela y representa un simbolismo a la rigidez y la falta de libertad de las mujeres en la época.

La obra ocurre íntegramente en el interior de la casa de Bernarda Alba, ubicada en un pueblo de Andalucía, al sur de España; se crea de esta manera una sensación de claustrofobia y opresión. Cuenta cómo esta mujer de carácter autoritario hace el papel de matriarca de la familia a la vez que impone su voluntad sobre sus cinco hijas, dejándolas sin margen al pensamiento propio.

A partir de la muerte de su segundo esposo, Bernarda exige un luto de ocho años en su hogar, durante el cual ninguna de sus hijas podrá salir ni relacionarse con hombres. Todas ellas lo aceptan y se resignan por temor a su madre, excepto Adela, la menor, la cual se enamora del prometido de su hermana. A partir de ahí la historia se torna más enrevesada para finalmente desenlazar en tragedia.

Esta pieza, aunque a priori parezca un tanto novelesca e infantil, encierra fuertes críticas sociales que abarcan temas de carácter feminista, como la represión sexual, la lucha por el poder en una sociedad patriarcal, la opresión, e incluso asuntos como la desigualdad económica.

Los personajes que intervienen son exclusivamente mujeres, lo que refleja la importancia de la figura femenina en la obra de Lorca, así como su compromiso con la lucha contra la opresión de la mujer. Sus escritos se encuentran llenos de simbolismos, y no exenta de esto queda la pieza en cuestión: el bastón de Bernarda, símbolo de poder; el calor, al cual constantemente los personajes hacen alusión, reflejo de la pasión reprimida; el agua estancada (pues el pueblo no tiene ríos, solo pozos) y el color verde, presagios de muerte para Lorca.

La mejor creación lorquiana encierra, sin lugar a equivocaciones, como tema principal la represión de la mujer. La misma se plantea como una víctima de los convencionalismos sociales. Una obra sobre lo que se dice, pero, sobre todo, lo que se calla; imprescindible en cualquier programa educativo o formación personal.

Frases del libro

“—Y ese infame, ¿por qué no está en la cárcel?

«—Porque los hombres se tapan unos a otros las cosas de esta índole y nadie es capaz de delatar”.

“Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio!”

“Las mujeres en la iglesia no deben mirar más hombre que al oficiante, y a ése porque tiene faldas”.

“A vosotras, que sois solteras, os conviene saber de todos modos que el hombre a los 15 días de boda deja la cama por la mesa, y luego la mesa por la tabernilla. Y la que no se conforma se pudre llorando en un rincón”.

“—Los pobres sienten también sus penas.

«—Pero las olvidan delante de un plato de garbanzos”.

“Nacer mujer es el mayor castigo”.

“No pasa nada por fuera. Eso es verdad. Tus hijas están y viven como metidas en alacenas. Pero ni tú ni nadie puede vigilar por el interior de los pechos”.

“Es preferible no ver a un hombre nunca. Desde niña les tuve miedo. Los veía en el corral uncir los bueyes y levantar los costales de trigo entre voces y zapatazos, y siempre tuve miedo de crecer por temor de encontrarme de pronto abrazada por ellos”.

Curiosidades sobre La casa de Bernarda Alba

La casa de Bernarda Alba

1. La obra fue estrenada en Buenos Aires en 1945, nueve años después de la muerte de Lorca, pues sus líneas encerraban una fuerte crítica social para la que no estaba lista la época. No fue hasta 1963 que se estrenó en España.

2. Ha sido adaptada al cine y la televisión varias veces, incluyendo una producción de 1987 dirigida por Mario Camus y protagonizada por Irene Gutiérrez Caba. También se ha llevado al ballet, la ópera y la música, destacando la versión que hizo el compositor español Miquel Ortega en 2015.

3. La figura de Bernarda Alba ha sido interpretada por algunas de las actrices más importantes de la historia del teatro español, como Margarita Xirgu, Nuria Espert y Concha Velasco.

Contexto en el que se escribe

La casa de Bernarda Alba es la obra maestra del teatro de Federico García Lorca. Fue escrita en 1936, pocos meses antes de la muerte de su autor, aunque no se estrenó ni publicó hasta 1945. Pertenece, por tanto, al contexto cultural y literario de la Generación del 27, caracterizada por su alta conciencia artística, la influencia de las vanguardias combinado con el interés por la tradición literaria española y la pretensión de crear una poesía pura.

Todo ello en un país eminentemente rural y poco desarrollado, con una población mayoritariamente analfabeta y en un contexto social y económico marcado por los conflictos obreros.

En Europa, el período de entreguerras se ve marcado por “los felices años 20”, la etapa de recuperación económica y de innovación artística con las Vanguardias, y la década de los 30, de crisis económica motivada en gran medida por el desplome de la bolsa de Nueva York en 1929 y la instauración de regímenes totalitarios en diversos países europeos, como el de Mussolini en Italia, Stalin en la URSS y Hitler en Alemania.

En España, en esa época, la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) da paso a la II República. La mala gestión de los gobernantes y una oposición poco constructiva llegan a hacer irrespirable el ambiente, con continuos enfrentamientos. Finalmente, el asesinato de Calvo Sotelo desata el caos; Franco se subleva y una parte del Ejército da un golpe de Estado. Comienza la Guerra Civil (1936-1939). Un mes después de su inicio, es asesinado Lorca.

Del autor de La casa de Bernarda Alba

Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898, el año en que España perdió sus colonias, en un pueblo andaluz. Su madre, maestra de una escuela, y su padre, poseedor de diversos terrenos, no sospecharían por aquel entonces que el mayor de sus hijos se convertiría en uno de los poetas y dramaturgos insignes de nuestra época. Los aspectos más relevantes de su vida, como su homosexualidad o su muerte por fusilamiento al estallar la Guerra Civil, son tan conocidos con sus principales obras: Romancero gitano, Poeta en Nueva York o Bodas de sangre; pero ¿quién era realmente Lorca?

En el transcurso de la llamada Edad de Plata, comprendida entre los años 1900 y 1936, la literatura española recuperó aquel dinamismo innovador que parecía perdido desde su Siglo de Oro. Sin embargo, pese a la inmensa talla de las figuras pertenecientes a este movimiento, ningún miembro del grupo alcanzaría tanta proyección internacional como él.

En 1909, cuando tan solo tenía 11 años, toda la familia se estableció en la ciudad de Granada, aunque seguiría pasando los veranos en el campo de Valderrubio, donde Federico escribió gran parte de su obra. A pesar de sus múltiples viajes y de haber vivido largos períodos de tiempo en Madrid, este siempre se referiría al ambiente del campo con gran respeto y cariño; debido a esto, en sus obras reflejaba vivazmente las costumbres de la vida rural.

Su primitiva vocación fue la música y estudió guitarra y piano. En la Universidad de Granada estudió Filosofía y Letras y se licenció en Derecho. En febrero de 1917 apareció su primera composición literaria en el Boletín del Centro Artístico de Granada; se titulaba Fantasía simbólica. No obstante, su primer libro no vería la luz hasta 1918, y fue titulado Impresiones y paisajes.

En 1919 se instaló en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde conoció a diversas figuras ya consagradas. En este ambiente de ebullición cultural brillaría pronto el magnetismo de la arrolladora personalidad de Federico García Lorca, cuya perenne simpatía y vitalidad encubría un íntimo malestar que solo su obra dejaría entrever.

Sus polifacéticos intereses lo llevaron a dedicarse con pasión no solo a la poesía, sino también a la música y al dibujo, y empezó a interesarse por el teatro. En 1920 estrenó en Madrid su drama El maleficio de la mariposa; aunque el estreno fue un fracaso, su producción teatral acabaría siendo tan aclamada como su poesía.

En 1921 publicó su primera obra en verso, Libro de poemas, con la cual, a pesar de acusar las influencias románticas y modernistas, consiguió llamar la atención.

El reconocimiento y el éxito literario de Federico García Lorca llegó con la publicación, en 1927, del poemario Canciones y, sobre todo, con las aplaudidas y continuadas representaciones en Madrid del drama patriótico Mariana Pineda.

Entre 1921 y 1924, al mismo tiempo que trabajaba en Canciones, García Lorca escribió una obra inspirada en el folclore andaluz, el Poema del cante jondo (publicado en 1931), un libro ya más unitario y madurado. Tal orientación llegó a su plena madurez con el Romancero gitano (1928), que obtuvo un éxito inmediato.

Tras este suceso, Lorca viajó a Nueva York, ciudad en la que residió como becario de la Universidad de Columbia durante el curso 1929-1930. Las impresiones que dejó en su ánimo se materializaron en Poeta en Nueva York, publicado póstumamente en 1940, un canto angustiante en contra de la civilización urbana y mecanizada.

En marzo de 1930, Lorca salió de Nueva York con rumbo a Cuba. Mantuvo una estancia comprendida entre el 7 de marzo y el 12 de junio de 1930, tiempo suficiente para empaparse del folclore característico de la nación, sobre la que expresó: “Esta isla es un paraíso. Si yo me pierdo, que me busquen en Andalucía o en Cuba”.

De nuevo en España, en 1932 fue nombrado director de La Barraca, compañía de teatro universitario que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro clásico del Siglo de Oro. Así, los últimos años de su vida los consagró al teatro, aunque con reseñables excepciones: terminó en 1934 el Diván de Tamarit y llegó a publicar el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935) y los Seis poemas gallegos (1935); además trabajó en diversos proyectos que quedaron en su mayor parte incompletos y que póstumamente verían la luz, entre ellos los impresionantes Sonetos del amor oscuro.

Fruto de esa mayor dedicación al teatro en los años finales son los tres grandes dramas rurales que constituyen la cima de su producción y que sitúan a Lorca entre los mayores dramaturgos europeos de la época: Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936). Erigidas en piezas ineludibles del repertorio contemporáneo, todas ellas siguen siendo constantemente representadas en escenarios de todo el mundo.

La casa de Bernarda Alba, considerada su obra maestra, fue también la última, ya que ese mismo año estalló la Guerra Civil española (1936-1939) que llevaría a la dictadura de Francisco Franco.

En mayo de 1936 un periódico madrileño publicaba una brevísima nota sobre los proyectos de Federico García Lorca, el cual se encontraba rebosante de nuevas y renovadas ideas a sus solo casi 38 años. “Yo no he alcanzado un plano de madurez aún (… ) Me considero todavía un auténtico novel. Estoy aprendiendo a manejarme en mi oficio (…) Mi obra apenas está comenzada”.

La casa de Bernarda Alba

Para 1936, la situación política en Madrid, y en toda España, se había vuelto insostenible. Se hablaba de la posibilidad de un golpe militar y en las calles de la capital se vivieron numerosos actos de violencia.

Aunque Federico García Lorca detestaba la política partidaria y resistió la presión de sus amigos para que se hiciera miembro del Partido Comunista, era conocido como liberal y sufrió con frecuencia las arremetidas de los conservadores.

La popularidad de Lorca y sus numerosas declaraciones a la prensa sobre la injusticia social, le convirtieron en un personaje antipático e incómodo para la derecha.

Intuyendo que el país estaba al borde de la guerra, Lorca decidió marcharse a Granada para reunirse con su familia, lugar al que llegaría el 14 de julio. El 17 estalló en Marruecos la sublevación militar contra la República, y desde Canarias, Franco proclamó el Alzamiento Nacional. Para el día 20, el centro de Granada estaba en manos de las fuerzas falangistas. Durante la revuelta, el cuñado de Federico y alcalde de la ciudad fue arrestado en su despacho del Ayuntamiento; al cabo de un mes fue fusilado a mano de los rebeldes.

Dándose cuenta de que sería peligroso quedarse, Lorca decidió alojarse en casa de la familia Rosales, en el centro de la ciudad. La tarde del 16 de agosto de 1936, resultó detenido en este mismo lugar. Fue trasladado al Gobierno Civil de Granada, donde quedó bajo la custodia del gobernador.

Entre los cargos que se le imputaban, según una supuesta denuncia, hoy perdida, figuraban el “ser espía de los rusos, estar en contacto con estos por radio y ser homosexual”.

El poeta fue llevado al pueblo de Víznar junto con otros detenidos. Después de pasar la noche en una cárcel improvisada, lo trasladaron en un camión hasta un lugar en la carretera entre Víznar y Alfacar, donde lo fusilaron antes del amanecer.

Aunque no se ha podido fijar con certeza la fecha de su muerte, se supone que ocurrió en la madrugada del 18 de agosto de 1936. En documentos oficiales expedidos en Granada, puede leerse que Federico García Lorca “falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra”.

Su asesinato causó una honda conmoción internacional y convirtió al artista en el trágico símbolo de la brutal intolerancia del fascismo.

Suya es la frase “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”. (Por María Karla Pérez Romo y Odalis Sosa Dencause)


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