Hasta siempre, querido Villa

Villa entrevistando W Galbes en 2008

Reynaldo González Villalonga, uno de los más ilustres periodistas de los últimos años en Matanzas.

Se nos fue El Villa, como cariñosamente le decíamos en el gremio. Cuando empecé en la Editora en 2013, ya Reynaldo González Villalonga se había jubilado, pero no retirado de la profesión ni de su querido periódico Girón. Podía vérsele a menudo, con su andar despacio, ya por la mella que dejan los años en los pasillos de esta institución. 

Incapaz de desligarse de la profesión que escogió y a la que amaba profundamente, seguía llevando con frecuencia sus artículos. Eran verdaderas clases de historia, sobre la creación de los órganos del Poder Popular, experiencia de la que fue fundador; la vida de Manuel García Ponce, más conocido como el Rey de los Campos de Cuba; o su incansable lucha en defensa de que el Estadio Palmar de Junco fuera reconocido como el Salón de la Fama del Béisbol en nuestro país. 

Otros temas, parte del acontecer de la provincia, tampoco escaparon a su pluma, desde la renombrada zafra de los Diez Millones hasta la entrevista a grandes personalidades como Antonio Nuñez Jiménez, o la eterna novia de Matanzas, Carilda Oliver Labra, o el teniente coronel Edilberto Lee Kim, uno de los pilotos de combate en defensa de Cangamba.   

Villa participando en el Festival de la Prensa Escrita en la casa social de la Upec Matzas 2006.

De todo ello dan fe las páginas de Girón, donde se compila la mayor parte de su obra periodística, órgano del que además fue fundador el 22 de noviembre de 1962 y al que vio cambiar de sede, pasar de diario a semanario, e irse transformando poco a poco desde el linotipo hasta la modernidad abrazadora con que contamos hoy. 

Escribo sobre el Villa y tengo necesariamente que remontarme a años antes, cuando aún era estudiante de la carrera de Periodismo, y él, profesor de Historia de la Prensa de quiénes seríamos los primeros graduados de esta licenciatura en Matanzas. Recuerdo verlo llegar con una lupa y esforzar al máximo su visión para dejar constancia de cuanto hecho transformó el devenir histórico de la profesión que escogió, que escogimos.

Villa en una foto con colegas de Girón.

Uno de los recuerdos suyos más vivos en mi memoria data de una tarde del 2013, cuando tuve la posibilidad de entrevistarlo para hablar de otro grande del periodismo en Cuba: Manolo García. Entonces descubrí la extraordinaria capacidad que tenía para registrar fechas, nombres, acontecimientos, lugares; cualidad necesaria en su vida como historiador. 

En su casa, Villa habló durante varias horas de su paso por la clandestinidad; de Radio Suplemento, el programa donde Manolo encaraba críticamente a los regímenes de turno y la situación económica, política y social de la nación, y que fue censurado y eliminado; de los inicios en la Escuela de Periodismo Fernando Lles Berdayes…

Villa en la Escuela Provincial del PCC.

Mi memoria, que no es tan buena como la suya, seleccionó algunos pasajes en los que también hizo alusión a la propaganda revolucionaria en la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista, el surgimiento de Adelante Revolucionario, antecesor de lo que es actualmente Girón, y un sinnúmero de acontecimientos más de la historia de esta urbe de los que fue testigo.   

Si se escribe de Reynaldo, sería injusto no mencionar que fue, además, fundador de la Unión de Periodistas de Cuba y delegado a su primer Congreso, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, membresía que asumía con orgullo, responsabilidad y respeto. 

Villa cubriendo la visita de la Caravana de los Pastores por la Paz.

Se nos fue Reyvilla, como lo nombró en una de sus entrevistas una colega. Con él parte también un pedacito de la historia de Girón y del periodismo en Matanzas.

Hoy no queda más que agradecer por tu inagotable fuente de sabiduría, que supiste esparcir en las más nuevas generaciones. Hasta siempre, querido Villa.

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Sobre el autor: Jessica Acevedo Alfonso

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