Una Academia más cercana a la sociedad

La filial matancera de la Academia de Ciencias de Cuba ha sido vital a la hora de desplegar proyectos de ciencia, tecnología e innovación.

La provincia de Matanzas cuenta con una de las filiales de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) más jóvenes del país. Desde hace mucho tiempo se hace ciencia en nuestro territorio, y precisamente esta institución viene a aglutinar todo el saber relacionado con el propósito de contribuir al desarrollo socioeconómico de la localidad y del país.

Su presencia desde hace apenas dos años ha sido determinante a la hora de desplegar proyectos de la ciencia, la tecnología y la innovación que tributen a los diferentes programas territoriales como el alimentario, energético, de educación y encadenamientos productivos, incluso en medio de un período marcado por la pandemia.

Dr. Cs Joaquín García Dihigo, presidente de la filial de la Academia de Ciencias de Cuba en Matanzas

A propósito de la jornada por el Día de la Ciencia Cubana, el periódico Girón conversó con el reconocido doctor en Ciencias Joaquín García Dihigo, presidente de la ACC en Matanzas, sobre el rol de la filial dentro del sistema científico y sus principales desafíos.

—La ACC, fundada en 1962, fue la primera institución científica multidisciplinaria del país. ¿Cómo es la academia del siglo XXI?

—La ACC llega actualmente a las diferentes regiones del país para organizar el quehacer científico. La filial matancera es la sexta y en su composición están representados todos los sectores de la provincia. De hecho, la membresía incluye arquitectos, historiadores, expertos de la esfera agrícola, energética, educacional, las ciencias médicas, la gestión de la producción…

“La institución nacional es un órgano asesor del Gobierno, no toma decisiones. Por tanto, las filiales son órganos asesores de los Gobiernos provinciales. Se trata de espacios en los cuales se consulta la opinión de los académicos más calificados en sus respectivas ramas”.

—¿Cómo lograr que todo ese potencial científico, que atesora la provincia, se revierta en mayores beneficios para la sociedad?

—Aquí es importante la conexión entre los diferentes actores. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez defendió su doctorado sobre el sistema de gobierno basado en la ciencia y la innovación. En su tema de investigación exponía la necesidad de articular universidades, entidades de ciencia, tecnología e innovación, sectores productivos de bienes y servicios y los territorios, para hablar un lenguaje común. En ese camino estamos. La ACC se imbrica con los programas territoriales y nacionales, con el Consejo Técnico Asesor y el Polo Científico Productivo. En esos espacios se identifican problemas y se debate hasta lograr encaminar los proyectos hacia su solución.

“En las convocatorias para los proyectos de 2024 acordamos su presentación con destinatarios identificados. Los académicos muchas veces se apasionan por un tema, terminan una investigación y no existe quien la aplique porque no se articuló en el inicio. Siempre recalco que poner la ciencia en un anaquel resulta complejo.

“El investigador crea un producto, pero viene el problema logístico: quién lo fabrica, quién lo envasa, quién le pone la etiqueta, quién le da la patente, qué canales de distribución, a qué precio. Y ahí mismo choca contra barreras porque no domina estos temas. Por eso los proyectos están tratando de conformar equipos multidisciplinarios para que pueda realizarse un encadenamiento productivo.

“Se trata de erradicar uno de los problemas principales de la ciencia a nivel mundial: mucho se investiga y poco se aplica. Y en nuestro país tenemos una cantidad innumerable de estudios guardados en una gaveta. Precisamente uno de los objetivos de la filial es desencadenar esas investigaciones que demostraron factibilidad en un momento y que hoy no están aplicadas”.

—¿Cuáles son los principales proyectos que se ejecutan como parte del Programa Territorial de Encadenamientos Productivos?

—Uno de ellos indaga en la producción de alimentos agropecuarios, pues, si bien hay tierra y deseos de cultivarla, hay muchas limitaciones en ese proceso. Por medio existen trabas entre los actores que intervienen en esa cadena. Este proyecto evalúa las relaciones de producción desde la siembra de alimentos como la yuca, el frijol y el boniato, hasta que llega a manos del consumidor.

“Por otro lado, destaca el relacionado con el reciclaje de la escoria, sustancia dañina generada en la soldadura en la fábrica de cubos. Este componente se reutiliza en una fábrica de bloques, pues incrementa la resistencia del material, reduce áridos y cemento. Además, con este nuevo destino evitamos la contaminación al medio ambiente.

“Asimismo, el Centro de Estudios de Fabricación Avanzada y Sostenible, de la Universidad de Matanzas, apuesta por el encadenamiento de soluciones basadas en tecnologías digitales tridimensionales para el sector de la Salud. Se han firmado varios convenios con la Universidad de Ciencias Médicas para fabricar por impresiones 3D algunos elementos como prótesis craneales”.

—Un proyecto para retomar la producción de yeso ortopédico deviene uno de los más prometedores por su impacto en el sector de la Salud. ¿Qué pasos se han dado hasta el momento?

—Cuba hoy no produce yeso ortopédico y debe importarlo a un costo muy elevado.  La iniciativa implica la rehabilitación de una planta para procesar el mineral de un yacimiento al oeste del valle del río Yumurí, donde existen abundantes reservas. Se realizó un estudio de sus características físico-químicas y se desarrollan acciones para obtener la aprobación del centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos. En este proyecto contamos con la presencia de dos destacados expertos que trabajaron en industrias de materiales. Tras su puesta en marcha existe la perspectiva de obtener 500 toneladas anuales que sustituirán importaciones.

La filial de la Academia de Ciencias de Cuba en Matanzas está compuesta por los académicos más calificados de los diferentes sectores.

—¿Qué otros espacios debe conquistar la ACC?

—Nuestro primer retoes perfeccionar el programa de comunicación. Debemos lograr que los miembros de la ACC lleguen a la gente de a pie, mediante diversos espacios en los medios de comunicación y en otros creados con ese fin, donde se genere el debate. Muchas veces determinadas personalidades asisten a eventos académicos y los conocimientos quedan reducidos a ese ámbito. La Atenas Científica, un espacio creado recientemente, puede contribuir a generalizar saberes. Cada día debemos hacer la academia más cercana a la sociedad.



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Sobre el autor: Anet Martínez Suárez

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