Gimnasia artística: semillas para cosechas del mañana

Considerada una de las disciplinas más hermosas del ámbito, la gimnasia artística ocupa, junto a natación y atletismo, una posición privilegiada entre las más exigentes por varios motivos, como temprana iniciación, adaptación motriz y alcance del dominio técnico.

Lo indicado es comenzar entre los cuatro y cinco años de edad, fundamentalmente porque los niños no deben recibir altas cargas de preparación, pero sí desarrollar condiciones físicas excepcionales, velocidad y correctos movimientos corporales. A ello se suma el alcance de la fuerza muscular, resistencia y potencialidad adecuadas para las ejecuciones en diferentes aparatos.

Estos aspectos los conocen la licenciada Ordelinda Padrón Román y su hijo Leonardo Lázaro Amador Padrón, técnico medio, ambos profesores de la Academia Municipal dedicada a esta especialidad en la capital yumurina.

Ellos atesoran conocimientos y experiencias suficientes para conducir a sus 30 alumnos, cuyas 18 integrantes femeninas son guiadas por Ordelinda, en competencias y en la obtención de resultados favorables con el devenir del tiempo.

«Al llegar los infantes se les valora el somatotipo —análisis morfológico del cuerpo—, se les realizan pruebas de flexibilidad, fuerza y velocidad. Comenzamos la preparación con movimientos básicos de la gimnasia artística, con vista al futuro trabajo en los distintos aparatos”, explica la licenciada.

Se refiere, para las niñas, al caballo de salto, barras asimétricas, viga de equilibrio y ejercicios en el suelo; mientras que los varones deben dominar los ejercicios a manos libres, caballo con arzones, anillas, caballo de salto, barras paralelas y barras fijas. “Nada fácil, pero con una adecuada enseñanza y entrega personal, en los cimientos de la formación, se logra. Es un deporte de elegancia y dificultad físico-técnica, en el que triunfa quien los ejecuta con mayor complejidad, precisión y belleza”.

LA CHINA Y ARON PROMETEN

Atrajo la atención desde la llegada del equipo de Girón al gimnasio la diminuta y estilizada Mariam Ruiz Pérez “La China”, una de las atletas en las que descansa la confianza de su entrenadora con miras al futuro inmediato.

“Tengo seis años y estudio en la escuela Reynold García. Para ser una gran atleta tengo que aprender y obedecer a la profesora, que es muy buena con nosotras. Me alegra cuando dice que tengo cualidades para ser gimnasta, pero debo asistir y atender a sus clases”, comenta la linda chinita que con gracia y elasticidad realiza los ejercicios orientados por su docente.

Junto a Mariam, un pequeño rubio denota inquietud por hablar. “¿Cuándo me toca a mí?”, dice constantemente, y asoma una picaresca sonrisa a su rostro. Y es que Aron Daniel Hernández Gómez, de cuatro años de edad, es muy inquieto, pero también versátil en sus manifestaciones deportivas.

Quiso ser pelotero, judoca, corredor, pero, como a su primo Rafel: “Lo que más me gusta es la gimnasia”. Cada vez que el profesor Leonardo solicita a alguien para realizar uno de los movimientos, ahí está Aron. Sirve de monitor mientras aprende, por lo que no es extraño verlo en lo alto de una de las barras fijas, con ayuda del entrenador.

SALTOS AL AIRE

Lamentablemente, no todo es como desean los preparadores. El gimnasio, cerrado alrededor de 10 años, sometido a una reparación capital para mejoras en su interior, deja que desear luego de la costosa inversión material y financiera.

“Hay una laguna en la mitad del piso en la parte delantera, debido a que la mayoría de las piezas de la cubierta, que es de cinc, se filtran, igual que las del caballete. No debió recibirse así por quienes corresponde.

“A la entrada, en la fachada, ocurre algo increíble en una instalación acabada de reconstruirse: está levantada parte de la pared, hay un hueco enorme, lo que indica un mal trabajo, y esto las personas que pasan lo ven y critican. Nos dijeron que esta semana regresaban los constructores para reparar lo mal hecho”, manifestó Santiago Amador García, asesor técnico, reafirmado por Iván Fagundo Vázquez, profesor principal del señalado Centro Deportivo Comunitario número tres.

Conocimos que el centro cuenta con el apoyo de los padres de los niños de la matrícula, pero estos no tienen los recursos adecuados para tales labores.

Otra limitante es la ausencia de los implementos requeridos por la gimnasia artística, grave preocupación. Y nos preguntamos, ¿cómo alguien puede sentirse tranquilo al conocer el enorme freno que padece un deporte olímpico, desde su primera incursión en los Juegos de Atenas, Grecia, en 1896?

Cárdenas y otros territorios poseen similares gimnasios con carencias como las señaladas, por lo que el trabajo no tiene la profundidad que merece y necesita.

Esta gran familia de infantes, entrenadores y padres, más tarde que nunca, espera la solución que los directivos del Inder se impongan buscar, como parte indisoluble del Movimiento Deportivo en la provincia y en Cuba.

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