Pensar los museos desde una perspectiva contemporánea

Pensar los museos desde una perspectiva contemporánea

Traer un pensamiento más contemporáneo a los museos fue el llamado de José Antonio González Rodríguez, director de Museología del Centro Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC), durante las conclusiones del VII Taller Museología y Sociedad, que sesionó en la ciudad de Matanzas, del 21 al 23 del presente mes.

La cita de los museólogos cubanos contó con la presencia de aproximadamente un centenar de especialistas de doce provincias, que discutieron temas medulares para el desarrollo de esta ciencia a través de conferencias, paneles de expertos, ponencias y mesas de trabajo.

En la opinión de González Rodríguez este tipo de eventos resultan fundamentales, pues permiten visualizar las tendencias de pensamiento a nivel global y nacional, la inclusión de nuevos enfoques en los discursos expositivos y el imperativo de actualizar los proyectos museográficos, para que los visitantes aprecien en los museos la historia contada de una manera más atractiva e influyente. 

Necesitamos que los museos se parezcan a nuestros tiempos, a nuestra gente. La tendencia es hacer que se vuelvan cada día más inclusivos hacia los discapacitados, hacia la mujer, que abarquen en su narrativa temas relacionados con la lucha contra el racismo, contra la homofobia”. 

Bielka Cantillo, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural en Matanzas, afirma que este cónclave es una oportunidad única para difundir los resultados de estudios locales en materia de conservación, restauración, catalogación y socialización de las piezas. 

Aquí se discuten cuestiones y se toman acuerdos que después constituyen líneas de trabajo. Los museos han evolucionado muchísimo desde la época de las grandes colecciones. Nos encaminamos a una concepción más dinámica, enfocada en los públicos y, si no tenemos en cuenta sus intereses, ese trabajo deja de rendir frutos«.

Con la aprobación de la nueva ley del patrimonio, se nos ha conferido una responsabilidad muy grande sobre todas las tipologías patrimoniales: el natural, el mueble, el inmueble, el inmaterial. Hoy se requiere más que nunca de la preparación del personal”.


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En la misma cuerda de la superación, el historiador y ensayista Urbano Martínez Carmenate resaltó la importancia de crear bibliografía afín a esta materia.

Uno de los mayores retos que enfrentamos es que los especialistas aplican, practican, ejercen, pero se teoriza muy poco en la actualidad. El evento también es un llamado a eso, resulta necesario contar con materiales que sean expresiones del pensamiento cubano sobre la museología del siglo XXI”.

PROTEGER EL PATRIMONIO INMATERIAL EN LOS MUSEOS

Entre los temas tratados en las sesiones de Museología y Sociedad, generó muchísimo debate la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial. Este, a raíz de la publicación de la nueva legislación, recibirá iguales niveles de protección que las otras categorías patrimoniales.

Según Michel Aleaga, especialista del grupo de patrimonio inmaterial del CNPC, resulta imprescindible deconstruir el paradigma de acercamiento y enfoque que tiene la mayoría de nuestros especialistas. 

Cuba posee una larga tradición del trabajo con el patrimonio cultural, incluso modélica en relación a otros países, pero le falta, sobre todo a los gestores, reconocer otras maneras de protección de esas manifestaciones«. 

Los principales retos están relacionados con el enfoque participativo. Me refiero, específicamente, al reconocimiento ético y la posibilidad de que las voces de los portadores, las comunidades o individuos que mantienen vivos los conocimientos o técnicas que se intenta preservar, sean escuchadas”.

Como ejemplos de buenas prácticas, Aleaga cita los expedientes que han permitido que Cuba tenga hoy cuatro manifestaciones inscritas en una lista internacional: la tumba francesa, el punto cubano, la rumba como expresión músico-danzaria y las parrandas de la zona central de la Isla.

Hay que abrir el pensamiento. A la hora de reconocer las expresiones del patrimonio cultural inmaterial debe primar su interpretación como procesos. Por ejemplo, si se va trabajar en el reconocimiento de una práctica culinaria, tiene que partir de la tierra, de la forma en que se cultivan y se seleccionan los ingredientes, cómo se elabora el producto, cómo y en qué momento se lleva a la mesa y se consume, todo eso formaría parte del reconocimiento de la manifestación”.

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Sobre el autor: Giselle Bello Muñoz

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