Evitar los embarazos no deseados en la adolescencia

El 26 de septiembre se celebra el Día Mundial de Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes. La campaña, iniciada en 2003, tiene como propósito dar a conocer a los jóvenes las diferentes opciones anticonceptivas de manera que puedan construir proyectos de vida saludables y productivos.

América Latina y el Caribe continúan siendo las subregiones con la segunda tasa más alta en el mundo de embarazos adolescentes, según la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

La tasa mundial de embarazo adolescente se estima en 46 nacimientos por cada mil niñas, mientras que las tasas de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe están en 66,5 nacimientos por cada mil niñas de entre 15 y 19 años, solo superadas por las de África subsahariana.

Aunque en los últimos 30 años en América Latina y el Caribe la fecundidad total ha disminuido, en las adolescentes se ha reducido ligeramente. Además, es la única región del mundo con una tendencia ascendente de embarazos en adolescentes menores de 15 años. Se estima que cada año, en la región, un 15 % de los embarazos ocurre en adolescentes menores de 20 años  y dos millones de niños nacen de madres con edades entre los 15 y los 19 años.

UNA DECISIÓN PARA PENSARLA MUY BIEN 

Si bien en Matanzas las cifras se mantienen por debajo de la media nacional, se observa un ligero aumento desde 2010. En 2017 la fecundidad adolescente representó cerca del 15 % del total de nacimientos ocurridos en la provincia, aspecto a tener en cuenta justamente por lo que constituye para la familia un embarazo no deseado y, por otra parte, las complicaciones de un aborto inducido, procedimiento muy recurrente en la actualidad.

El inicio precoz de las relaciones sexuales en adolescentes de ambos sexos, fenómeno que se presenta como parte de la vida actual en casi todas las regiones y culturas, influye en ello. Desde hace más de una década los comienzos en Cuba se marcan en los 15 años para las féminas y 14 para los varones. Sin embargo, a no pocos les cuesta trabajo asumir los métodos de anticoncepción, entre los que figura el condón o preservativo. 

Tal situación constituye motivo de preocupación y ocupación para el sector de la Salud que traza, junto al Ministerio de Educación, diversas estrategias encaminadas a dar a conocer a los jóvenes sobre las diferentes alternativas anticonceptivas que existen para que ellos puedan tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva.

No obstante, la educación integral de la sexualidad continúa siendo deficitaria; también es baja la percepción de riesgo sobre las prácticas sexuales sin protección. A ello se suma la poca autonomía, principalmente de las muchachas, y las asimetrías de género diversas que clasifican como otros elementos para un análisis serio de esta problemática.

Es imposible obviar, al hablar del tema, la influencia significativa que tiene el impacto del bloqueo recrudecido, con la escasez de anticonceptivos y otros insumos necesarios, agudizada luego del impacto de la covid-19.

Formar una familia debe ser una decisión pensada y deseada, por lo que urge seguir trabajando para que, tanto hembras como varones, estén bien informados sobre los peligros de las relaciones desprotegidas, así como de lo que puede representar un embarazo en tales edades. Han de educarse en valores que refuercen el amor, el respeto en la pareja y la práctica del sexo protegido, para lo cual la elección más apropiada y asequible resulta ser el uso del condón.

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