Y mayo trajo tormentas

Marixma Millares Pérez, directora del Centro Meteorológico Provincial.

El pasado lunes 23 de mayo, en un post de la página oficial de Facebook del Gobierno de Matanzas, se anunciaba una alerta de tormenta eléctrica para la costa sur. Varios internautas expusieron en la publicación sus dudas y preocupaciones. Sobre los factores y riesgos de estos fenómenos naturales conversamos con Marixma Millares Pérez, directora del Centro Meteorológico  Provincial. 

Publicación de la página oficial de Facebook del Gobierno de Matanzas que alertaba sobre posible tormenta eléctrica el pasado lunes 23 de mayo.

“Emitimos una alerta temprana dada la información que nos ofrecía el radar, el satélite y nuestras estaciones en la provincia. Cuando notamos un conglomerado nuboso que pudiera transformarse en una tormenta, enseguida publicamos una advertencia para el territorio o para el lugar en específico donde vaya a ocurrir”.

El objetivo de estas alertas radica en preparar a la población y a las instituciones ante la situación. A menos que exista una comunicación expresa del Centro de Meteorología Provincial, no debe caerse en alarmismos que conduzcan al caos vano, aunque sabemos que el clima es inclemente y siempre hay que estar prevenido ante eventualidades. 

“Las áreas que más se afectarían por la lluvia son las zonas bajas o con mal drenaje. Las tenemos identificadas con nuestros estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo. Gracias al satélite comparamos la cantidad de agua que pudiera caer en determinado lugar; eso lo montamos sobre el parámetro anterior y así sabemos qué área puede ser más proclive a una inundación”, explica Millares.

También, como parte de sus labores de prevención, el Centro Meteorológico Provincial le comunica a Recursos Hidráulicos las zonas donde se esperan precipitaciones más intensas, para que estas activen sus sistemas. En muchos barrios de Matanzas los desagües pluviales no funcionan de forma adecuada, y podemos encontrar cuadras y avenidas donde el agua alcanza los 50 cm de altura y más.

La temporada lluviosa en Cuba comienza en mayo y se extiende hasta octubre. A partir de dicho mes se conjugan varios factores para que inicien las precipitaciones, después de un prolongado período de sequía. 

“Interviene el alto nivel de humedad y el intenso calentamiento del día, entre otras causas. Todo ello incrementa las lluvias y la posibilidad de tormentas eléctricas, sobre todo en horas de la tarde. Esto se pronostica para lo que resta de mayo y para junio. Además, se incluyen las ondas tropicales que empiezan a transitar por el Mar Caribe”, explica Millares.

Según datos aportados por el Centro Meteorológico Provincial este mayo, en comparación con otros años, las precipitaciones se han comportado dentro de la norma. Si se piensa bien nos percatamos, como nos recuerda Marixma, de que las lluvias fuertes comenzaron en la segunda quincena del mes. El único día resaltable fue el jueves 19, donde se consideraron intensas. En la región de Carbonera el pluviómetro alcanzó los 632 mm. 

Tabla con datos sobre el comportamiento de las variables meteorológicas históricamente en Matanzas. (Tomada de Internet)

Vale advertir que el próximo viernes 27, según las predicciones, llegará a la provincia una vaguada que aumentará las probabilidades de tormentas eléctricas y que la temporada ciclónica inicia el 1o de junio.   

“Pronosticamos que sea una temporada activa, con la formación de 17 organismos ciclónicos. Existen condiciones propicias como la temperatura superficial en el Mar Caribe, que está sobre los 29 grados Celsius; en las alturas se halla el fenómeno meteorológico conocido como La Niña, que provoca vientos débiles”, argumenta la especialista.    

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