En la centenaria farmacia Triolet, actual Museo Farmacéutico, de la ciudad de Matanzas, se conservan curiosos preparados medicinales: jarabes y aceites exóticos.
Uno de ellos, el jarabe simple de hormigas bravas, se elaboraba macerando por 15 días la especie, que expulsaba un ácido ideal para abrir el apetito de los niños antes de las comidas.

Mientras, el aceite de escorpiones, del que se conserva un frasco preparado en 1903, incluía 250 gramos de alacranes que se echaban vivos en aceite de oliva hirviendo para aprovechar su toxina, aplicada luego como fricciones en el epigastrio o región superior del abdomen para facilitar la orina. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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