Quieto, out o violencia: elija respeto

Quieto, out o violencia: elija respeto

Los errores arbitrales y las reacciones de violencia amenazan el espectáculo de la 65 Serie Nacional. El béisbol cubano no puede permitir que una jugada discutible termine en agresión.

Los hechos de las últimas jornadas lo demuestran. En el primer juego entre Cienfuegos y Matanzas, desarrollado en el estadio Cinco de Septiembre, en la Perla del Sur, el árbitro de primera base tuvo una decisión controvertida. Ese error encendió los ánimos del equipo matancero. Poco después, llegó otro momento tenso. Bárbaro Erisbel Arruebarruena protagonizó un cruce con el árbitro principal. Ambas escenas ocurrieron en el mismo juego y ante la vista del público.

No se trata de un caso aislado, sino de eventos que afean el espectáculo. Como antecedentes, aparecen los ejemplos de la 63 Serie Nacional; una jugada cerrada en el home desató una pelea que involucró a miembros de Cienfuegos. Seis peloteros y el director de los Elefantes fueron sancionados por enfrentarse al árbitro. A finales de abril de 2024, aquella edición ya acumulaba 57 expulsados entre jugadores y directivos.

En el Victoria de Girón, árbitros y aficionados llegaron incluso a pelearse tras un juego entre Matanzas y Guantánamo.

La 64 Serie Nacional repitió el guion. El lanzador guantanamero Álvaro Damián Savón recibió 20 juegos de sanción por golpear a un árbitro. Un coach de Mayabeque fue suspendido cinco juegos por insultar al árbitro principal, tras una decisión en primera base. Dos árbitros fueron sancionados por desconocer el reglamento. El error y la indisciplina se alimentan mutuamente.

El aficionado paga su entrada o enciende la radio para disfrutar de un juego limpio. Un partido detenido por protestas pierde ritmo y atractivo; una trifulca borra el mérito de un buen pitcheo o de un jonrón. La imagen del campeonato también se deteriora; los niños en las gradas aprenden de cada gesto.

Las consecuencias alcanzan, además, a la competencia misma. Una decisión errónea puede cambiar el resultado de un juego. Un resultado cambiado altera la tabla de posiciones y, con apenas 44 juegos por equipo, cada victoria pesa más que nunca. Las suspensiones privan a los conjuntos de figuras importantes.

Para ser justos, el arbitraje enfrenta una realidad difícil. Este año los árbitros no tuvieron preparación adecuada; sin cursos, sin unificación de criterios y sin repaso de reglas, el error se vuelve más probable. Los propios directivos del arbitraje han reconocido los bajos salarios y la carencia de relevo. Aun así, la falta de preparación explica el error, pero nunca justifica la agresión.

Existen soluciones al alcance de la Comisión Nacional. La primera es organizar cursos de actualización de reglas durante la serie. La segunda es evaluar cada juego con comisarios y reconocer públicamente las rectificaciones.

Otras medidas más drásticas pueden ser aplicar sanciones rápidas, claras y proporcionales a jugadores y directores, o abrir un canal formal para los reclamos de los equipos tras el juego.

Los directores deben dar el primer ejemplo de serenidad. La protesta respetuosa enseña más que el conflicto. Los jugadores visten el nombre de su provincia y deben honrarlo. La afición puede alentar, criticar y exigir sin insultar ni agredir.

La Comisión Nacional y los comisarios deben vigilar el juego con firmeza y justicia. Los árbitros, por su parte, deben reconocer sus errores y mejorar cada día. El béisbol es patrimonio de todos los cubanos. Cuidarlo es tarea de todos, y ninguna jugada vale más que el respeto. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


Lea también

El Palmar de Junco y la candidatura pendiente

El Palmar de Junco y la candidatura pendiente

El Palmar de Junco debería ser estudiado como candidato a integrar la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia… Leer más»


Recomendado para usted

Sobre el autor: George Carlos Roger Suárez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *