Quince años de sueños cumplidos en Unión de Reyes

Hay momentos que quedan para siempre en la memoria. Para Aleida María Chávez Heredia y Nayeli Alfonso Martiatu, el aniversario 66 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) tendrá desde ahora un significado especial: será también el recuerdo de una celebración de quince años hecha realidad gracias a la solidaridad de muchas personas.

Aleida cumplirá sus quince años el próximo 19 de agosto; Nayeli, por su parte, nació el propio 23 de agosto, fecha en que la FMC conmemora un nuevo aniversario de su fundación.

Ambas son adolescentes atendidas por la asistencia social en el municipio de Unión de Reyes.

La iniciativa surgió a partir de una propuesta de la dirección provincial de la FMC para desarrollar acciones dirigidas a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, como parte de las actividades por el aniversario de la organización femenina.

“Estudiamos el caso de estas dos jóvenes que cumplían los quince en esta fecha y decidimos celebrárselos ”, explicó Yadira Calderón Cabrera, secretaria municipal de la FMC en Unión de Reyes.

Así comenzó a tomar forma una idea que encontró respaldo en diferentes sectores del territorio. Desde organismos estatales hasta actores económicos no estatales, la artesana Onu, los trabajadores de CIMEX, las trabajadoras sociales y trabajadores por cuenta propia se sumaron a la iniciativa.

Celebra FMC de Unión de Reyes las quince primaveras de dos adolescentes provenientes de familias vulnerables del territorio.

Yamilé Collazo Amable, miembro del Buró Político e Ideológico del Partido en el municipio, explicó que la propuesta nació durante un intercambio con la dirección provincial de la organización, en un año particularmente complejo para las familias cubanas.

“Nos pedían hacer cosas diferentes en los barrios. De ahí nació esta idea y empezamos a intercambiar con diferentes actores económicos, organismos y muchas mujeres que cooperaron”, señaló.

El escenario escogido fue el cabaret El Framboyán, en Unión de Reyes. Allí, las dos adolescentes vivieron una jornada que sus familias difícilmente olvidarán.
Para sus madres, el significado de la celebración trasciende el festejo.
Yamilka Heredia Zamora, madre de Aleida, no pudo ocultar su emoción, ni las lágrimas en sus ojos.
“Estoy muy emocionada, muy contenta. Nunca pensé que, siendo una persona de bajos recursos, esto fuera posible. Estoy muy agradecida”, expresó.

También Yusleidys Martiatu García, madre de Nayeli, expresó su agradecimiento a quienes hicieron posible la celebración.
“ Con el esfuerzo de todos logramos que este día fuera emotivo para esas niñas y para el resto de la familia”, afirmó.

La condición de beneficiarias de la asistencia social no fue vista como una limitación, sino como una razón más para acompañarlas y procurar que disfrutaran una fecha trascendental en sus vidas.

“Que una familia sea atendida por la asistencia social no quiere decir que sea una familia disfuncional. Simplemente, a veces los recursos no alcanzan para mantener a todos sus miembros, y para eso está la Revolución”, reflexionó Collazo Amable.

La experiencia pretende ir más allá de una celebración puntual. Para la dirección municipal de la FMC, puede convertirse en una iniciativa que se extienda a otros poblados del territorio con el apoyo de las estructuras de gobierno y de la comunidad.

En cada aporte estuvo presente una misma intención: regalarles a Aleida y Nayeli un recuerdo hermoso de sus quince años.

La celebración fue también una expresión de cómo, cuando las instituciones, las organizaciones y la comunidad unen esfuerzos, pueden hacerse realidad sueños que parecían inalcanzables.

En Unión de Reyes, dos adolescentes apagaron las velas de sus quince años rodeadas de familiares, amigos y personas que quizás no conocían personalmente sus historias, pero decidieron contribuir a escribir un capítulo feliz en ellas.
Porque celebrar también puede ser una manera de acompañar, reconocer y tender la mano.

Y este año, en el aniversario 66 de la FMC, las protagonistas fueron dos jóvenes que recibieron mucho más que una fiesta: recibieron el abrazo colectivo de su pueblo.

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Sobre el autor: Roxana Valdés Isasi

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