«Si miras al cielo y tienes la idea de tocarlo, pues inténtalo»

"Si miras al cielo y tienes la idea de tocarlo, pues inténtalo"

La magia regresó en forma de «Campiña Encantada». En Ayuntamiento, entre Medio y Milanés corrieron los niños ansiosos de entrar a la Sala Pepe Camejo. Cada fin de año, es tradición para la Casa de Lunas y Soles, armar el árbol navideño y contar, a los amantes del teatro, la historia de María y José con matices caribeños.

Este año la palabra resiliencia abrazó a la Compañía Teatro de las Estaciones. La contingencia energética y la epidemia de arbovirosis, no impidió, que el 2025 culminara entre villancicos y bailes populares, títeres y alegrías.

Entender la cultura como un medio portador de esperanzas y magia, capaz de devolver la ilusión en tiempos difíciles, deviene para el grupo titiritero una filosofía, sustentada en 31 años de trabajo ininterrumpido para las infancias y juventudes.

«La cultura está en todo lo que nos rodea, es sanadora, es un catalizador que salva de la tristeza, la ansiedad e, incluso, de las ausencias, la cultura es algo que hay que defender y también cuidar», señaló Rubén Darío Salazar, director de la Compañía Teatro de las Estaciones.

Sentimientos profundos abrazan a la agrupación matancera, cuando resta muy poco para cerrar este ciclo de 12 meses, catalogados por el propio Rubén como «El año en que la casa del sol y la luna resistió el vendaval».

«Todos los años son difíciles, por h o por b. Enfrentarlo es trazar estrategias, resolver imprevistos, no perder el rumbo de nuestro camino, no confiarse, trabajar desde la base para conseguir las metas», refirió Salazar Taquechel desde su perfil en Facebook.Para Teatro de las Estaciones, la ilusión y la magia, poseen pies y cabeza, requieren de compromiso y dedicación, en aras de entregar al público justo lo que espera encontrar entre las tablas y las luces y sobre ello descansa el liderazgo compartido entre todos.

«Ese público que viene merece lo mejor, y lo mejor nunca se hace individualmente, se hace de pedacitos de muchas personas y eso es Estaciones, puede que haya un liderazgo que lleve mi nombre, pero sin todos los demás no significa nada», expresó el Premio Iberoamericano de Gestión Cultural Guillermo Heras 2025.

De cumpleaños y homenajes fue sede la casa de Pelusín, ejemplo de ello resulta la jornada 70 Caleros: Un mar de colores, que durante el año, acogió cuatro exposiciones pensadas para recorrer la obra gráfica de Zenén Calero Medina, justo a siete décadas de su nacimiento.Los conciertos «Canciones viejas siempre nuevas» y «Cantar con las Estaciones» colmaron de música el escenario, también dibujado de la alegría y el color que caracteriza al grupo titiritero a 31 primaveras de las primeras estaciones.

A escena regresaron puestas entre las que destacan Por el Monte Carulé, Una niña con alas y el Patico Feo. Además, el público yumurino disfrutó del estreno de Un rastro en las estrellas, donde la familia estacionera trajo a la Sala Pepe Camejo un clásico de Antonie de Saint-Exúpery, «El Principito».

«Cuando menciono la palabra hazaña, es porque tener 12 espectáculos vivos, uno por cada mes del año, en medio de una epidemia de arbovirosis, el éxodo del personal artístico y los largos períodos de apagones, es cosa de personas enamoradísimas de lo que hacen», añadió el Maestro de Juventudes.

A extramuros de la urbe vibró la energía de la compañía teatral. Las tablas de países como República Dominicana y Estados Unidos, así como las provincias de Holguín, Villa Clara y Cienfuegos, fueron testigo del arte que nace de corazones apasionados como el de los ya reconocidos actores estacioneros.

Premio Villanueva de la Crítica Teatral 2024, el Premio Terry y la Distinción Roseta de la Ciudad de Cienfuegos y el Premio Villanueva de la Crítica Teatral, por el estreno de Un rastro en las estrellas, como el mejor espectáculo para niños y niñas del año 2025 resaltan entre los lauros conferidos a la agrupación.

Diciembre invita a la reflexión, a trazar metas y soñar alto, es momento para agradecer a los que estuvieron y están y hablar de fortalezas y retos, no lo suficientemente grandes cuando el corazón está seguro de la capacidad de rebazar cualquier barrera.

«Si miras al cielo y tienes la idea de tocarlo, pues inténtalo y algún día, a lo mejor, tocas el fin de ese azul tan hermoso o esa noche estrellada tan misteriosa, nuestras metas, están por allí y siempre estamos alcanzándolas», finalizó junto a los ojos sonrientes de santiaguero enamorado del teatro. (Por Flavia de los Ángeles Contreras Vega, estudiante de Periodismo)

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