Nora: entre la realidad y la ficción 

Nora: entre la realidad y la ficción
Nora: entre la realidad y la ficción

Concluyendo la etapa estival de 2024 un revuelo inusual se hacía sentir en Matanzas. Por ese entonces, un prometedor thriller histórico, con guion del afamado Amílcar Salatti y bajo la dirección de Roly Peña, se filmaba en diferentes locaciones de la provincia.

Este diciembre Nora, uno de los atractivos del más reciente Festival Internacional del Nuevo Cine de Latinoamericano de La Habana, volvió a la urbe yumurina pero ya no para apoderarse de sus escenarios sino en calidad de presentación especial. 

La historia de la agente infiltrada en la derecha miamense anticubana, cuyo encubrimiento se ve quebrado en 1998, atrapa desde todas las dimensiones por la majestuosidad con que se manejaron recursos históricos, locaciones, efectos y actuaciones de lujo. 

CON NOMBRE Y ROSTRO DE MUJER

“Teníamos la experiencia de hacer policíacos y queríamos encomendarnos al mismo género. Habíamos hecho de patrulleros, de instrucción y queríamos girar en el tiempo a algo que sabíamos gustaba al público cubano: el tema de inteligencia y la seguridad del Estado, que había tenido antecedentes como En silencio ha tenido que ser”, comenta Rolando (Roly) Peña Lorenzo, el actor y director de cine con una amplia impronta, sobre el proceso se confección de la cinta.  

“Cuando nos acercamos a los compañeros nos dieron todas las posibilidades investigativas, muchas consultas, entrevistas con agentes y viene la decisión de hacerlo sobre una agente mujer que habíamos contactado también. La historia de Cuba mayoritariamente está contada por hombres, y no lo digo en un sentido feminista, sino de justicia histórica. A veces se subestima a la mujer. Existen muchas Noras en la historia, algunas están ocultas, mientras que otras pasan por nuestro lado y no las vemos. La idea inicial era de un teleplay pero el tema resultó tan rico que decidimos llevarlo al cine. Y así nace Nora”.

Ingrid Lobaina, la Noemí de la serie Calendario, aquella adolescente obsesionada con su móvil, se transforma esta vez en una agente encubierta de la mano del Roly, otro reconocido delante y detrás de cámaras.

“Siempre es un reto poder caracterizar un personaje, sobre todo cuando vienes de un proyecto o de una carrera donde la gente te puede identificar con un determinado personaje que les han llegado, como fue el caso de mi papel en Calendario. Entonces, poder hacer algo que se aleje de eso y lograr una conexión con el público, lograr credibilidad, resulta complejo aunque no imposible; sobre todo cuando existe un equipo y en este caso una dirección de actores que te respalda”, asegura la joven actriz.

Entender, asumir y transmitir la psicología de un personaje que proviene de la vida real, y no de la mitología o la fértil imaginación de un creador, impone estrategias extras, más cuando no existe un antecedente de su tipo en el séptimo arte.

 “Para evitar estereotipos, Roly, en el proceso de buscar características de este personaje, me dijo: ‘No quiero que veas ninguna película ni serie, tampoco que te leas un libro relacionado con el tema. Quiero que te enfrentes a este personaje desde tus emociones, conecta con ella desde todo su universo interior y dale vida a una persona que existió. No te dejes permear por esa figura del héroe, del espía que ha sido varias veces explotado en el cine’.

 “En este caso teníamos un fenómeno y era que por primera vez se estaba haciendo un largometraje con estas características, un thriller completamente cubano. De ahí que era tan importante alejarnos de esos símbolos o vicios que se ven en las industrias hollywoodenses. Se trataba de llevarlo a nuestro escenario y representarlo desde nuestra cultura, desde la dignidad cubana, y que muchas mujeres también se pudieran ver reflejadas en Nora”.

PRODUCIR DESDE NUESTRAS REALIDADES 

La crisis económica, el bloqueo que afecta todas las esferas de la vida cubana, los terribles apagones, todo está ahí, incluso, cuando se trata de cine. El séptimo arte no está dentro de una burbuja mágica donde llueven recursos y desaparecen los problemas de la cotidianidad.

“Los procesos de producción son muy complejos ya que no contamos con un cine de altos presupuestos, aunque sí de altas colaboraciones; y las tuvimos —aclara Roly—. Tratamos que se entendiese por parte de los actores la complejidad de los personajes, de las filmaciones, todo fuera de casa, y que los presupuestos eran bajos. 

“Por tanto, era un poco enamorarnos de la historia, de los personajes, de la puesta en escena para lograr un producto con calidad, y así sucedió. Creo que se lo tomaron muy de ellos, para todos el protagonismo era la película, hubo trabajo en equipo, el rodaje transcurrió en muy buenos términos, nos quisimos mucho y creo que ese amor está en la película. 

“Grabamos en Varadero y Ciénaga de Zapata, en las puntas de la cultura matancera, el sur y el norte. Contamos con el apoyo de los trabajadores de los hoteles donde estuvimos y de las autoridades de la provincia. Lo más bonito es que la gente se sintió aceptada y respetada, tuvimos todo el tiempo del mundo para hacer bien nuestro trabajo y creo que lo logramos.

“¿Lo más complejo? Que trabajamos en hoteles “en caliente”. Los actores necesitan mucha concentración. Las atmósferas, los ambientes, la música, se ponen en postproducción. No olvidar que las emociones y la psicología tiene un desgaste también como lo tiene el físico. Cuando hacemos ejercicios nos agotamos los músculos, pero los actores también se agotan psicológicamente. Imagínense estar cortando escenas por problemas externos. 

“Trabajar “en caliente” significa que no puedes parar la vida del hotel: puede sonar una música en la piscina, pasar un turista, un carro pitar, una camarera chocar una puerta con el carrito, alguien grita en la playa… Grabar en esas condiciones fue, quizá, lo más complejo. Yo puedo asistir 18 horas, pero un actor cuando lleva cinco horas trabajando a máxima capacidad el rendimiento falla. Ponerlo a repetir donde ellos sacan sus emociones, desgasta y ese desgaste después lo sufre el personaje, porque a lo mejor entonces no llegan a donde queremos porque ya no pueden más.

“El proceso investigativo quizás es otra de las partes más complejas, más si usted está adaptando el punto de vista histórico. Es una historia real que, por supuesto, hay que ficcionalizarla para poder narrarla en una película y por respeto al personaje se hacen cambios de locaciones y nombres”.

LAS FORTALEZAS DE NORA: UN ELENCO DE LUJO

Nora: entre la realidad y la ficción

Si bien el centro de la trama de Nora envuelve a pocos personajes en roles más protagónicos, cada figura dentro del elenco fue cuidadosamente escogida y tiene un camino labrado dentro del mundo de la actuación. 

En esta travesía a Ingrid le acompañan los experimentados Héctor Noas, Carlos Luis González y el casi siempre villano, Aramís Delgado, quienes vuelven a convencer con su derroche de histrionismo. 

“Cada personaje es nuevo. Contento de haber estado en esta película y que me haya llamado Roly a formar parte del equipo, porque lo admiro muchísimo- agradece Aramís. Hemos trabajado juntos y siempre lo he tenido como un excelente director con el que disfruto trabajar.

“Creo que los malos pegan mucho en el público, pero ninguno es igual al otro. Me gusta en estos personajes sorprender. Yo mismo a veces me sorprendo cuando estoy actuando. En los ensayos, marco, hago cosas, pero los monstruos están detrás. Cuando empiezo realmente a hacer la escena es cuando empiezan a salir los demonios. No me gustan más los malos ni los buenos, lo que me gustan son los buenos personajes. No soy de los actores que trabaja la acción y trata de que siempre salga igual. Cada grabación busco que sea diferente y superior a la anterior.

“No se trata solo de lo que decimos, sino que nuestras expresiones lo respalden. Los ojitos tienen que decir cosas por dentro y tienen que exponer los demonios. Si no están, él no lo puede fotografiar. Los actores a veces tenemos palabras viciadas de la cotidianidad que se nos van sin darnos cuenta y afecta nuestro arte. Por eso es tan importante el director de cine o el director de televisión, porque es quien lleva el tono, quien guía en busca de un mejor resultado”. 

En papeles más pequeños, pero también puntales en la historia de Nora, se desempeñan gigantes de las tablas como Patricio Wood, Clarita García y Yuny Bolaños.  “

Buscamos en cada personaje contar su verdad, y no encasillarlo en positivos o negativos —asegura Roly—. Esa comunicación con los actores y el estado creativo de los ensayos, donde el actor aporta mucho, ahí es donde realmente se hace la película, después solo se filma. 

“Es genial ver a los actores disfrutando su trabajo, su espontaneidad. Constantemente reviso el monitor porque me gusta ver mi película incluso antes de hacerla y me hace muy feliz que los actores lleguen donde uno quiere o que sean rápidos corrigiendo cosas. Das una primera nota, subes un escalón, después le agregas algo y ves que van respondiendo, y como director sientes el crecimiento del personaje. 

“Aquí convergieron diferentes escuelas de actuación, diferentes generaciones y estilos actorales, y me siento satisfecho con la química entre ellos, como se alinearon para lograr este resultado. Todos desde su posición transmitieron las emociones que marcamos, los estado de ánimo, digamos que las tensiones y hasta la risa, y tuvieron una solidaridad muy linda en el set. Se ayudaban y se protegían, y por sobre todo se respetaban mucho”. 

UNA CINTA 100 % CUBANA

Nora: entre la realidad y la ficción

Mientras ve a Nora en la pantalla, Ingrid se estremece. Respira, se agita, cambia sus piernas una y otra vez de posición y se inquieta cuando la escena llega llena de acción, como si otra vez estuviera en el set. 

“Para uno después de haber pasado por el proceso de rodar, o sea, de la preproducción, de los ensayos y luego la afirmación, cuando se enfrenta a la obra terminada es muy complicado disfrutarla como mero espectador, porque cada cosa está conectada a vivencias detrás de cámara o en esos momentos de descanso o de conversaciones, uno las revive. Para mí es muy difícil tener una visión pasiva del proyecto”.

Mas, debiera respirar tranquila, porque las jornadas lejos de casa, perdida dentro de la geografía matancera y superando los obstáculos propios de rodaje, dieron como fruto un productor visual con cada vez más adeptos, a pesar de que sus exhibiciones dentro del séptimo arte todavía se encuentran dentro de un circuito muy cerrado.  

Para Roly lo más atractivo de la cinta es que es 100 % autóctona, desde su escenario, elenco hasta la heroína que centra su trama.

“Estoy a favor de conocer la historia del mundo y sus héroes, reconozco que son apasionantes. Pero no tengo la necesidad de importar héroes. Yo puedo importar aceite porque no lo produzco, o quizás un par de tenis, pero la historia de Cuba está llena de héroes con historias, con hermosos mensajes. Estoy orgulloso de contar la historia de mi país.

“Es una película que no se pensaba fuera popular, precisamente por los temas que trata. No es una comedia ni una sátira de la realidad cubana que siempre vienen cargadas de ganchos. Sin embargo, ha atrapado la atención. Existen muchos pedidos de instituciones para ver la película.

“Ni el cine cubano ni la televisión se hacen para ganar millones. El verdadero salario nuestro es esto: que llegue el mensaje, guste a la gente, y te agradezcan el producto porque les hizo bien o la pasaron bien. Siempre digo que me gustaría hacer una gira nacional y ver el rostro del público para el que he trabajado, mi receptor”.

Pronto Nora estará en todos los cines, en todos los hogares, e incluso traspasará las fronteras porque el arte tiene ese don de llegar a todos los rincones, hasta los impensados. Y entonces la cinta habrá logrado su cometido: demostrar lo grandioso que también es el cine cubano, contar una historia poco conocida y demostrar que la grandeza de esta tierra también tiene nombre de mujer.

Recomendado para usted

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *