Nuestra basura

Nuestra basura

Fotos: Ilianis Cortés

El pasado mes de julio fue uno de los más complejos respecto a la recogida de basura en la ciudad de Matanzas. De hecho, varios vecinos de zonas como Versalles, Pueblo Nuevo o los alrededores del Hospital Pediátrico nos comentaron que en algunas esquinas los desechos se acumularon por espacio de hasta 15 días.

Un atraso de esas dimensiones se traduce en jabas con restos de comida colgando y microvertederos por cada cuadra prácticamente. Durante la realización del presente trabajo, mientras tomábamos fotos un joven botó una caja con residuos en el suelo, nos miró y nos dijo quitándose toda responsabilidad: “Verdad que la gente es sucia, mire este basurero cómo anda, y nadie viene a recogerlo”.

Nuestra basura

Otros vecinos, al percatarse de nuestra labor, nos indicaban la ubicación de los vertederos “buenos de verdad”, de los que ya ocupaban la acera de media cuadra y donde los ratones comenzaban a aparecer.

La acumulación de basura no solo daña la imagen de la ciudad, sino que propicia la propagación de enfermedades en un contexto en el que no nos lo podemos permitir debido a que es precisamente en los meses de verano que aumenta la infestación del mosquito Aedes aegypti, transmisor de arbovirosis como el dengue, por solo citar un ejemplo.

RESPONSABILIDAD DE TODOS

El director en funciones de la Dirección Municipal de Servicios Comunales, Yuri Caballero Hechavarría, nos cuenta que el parque técnico de la empresa está incompleto, con solo seis vehículos funcionales, de los 12 que poseen. Sin contar las limitaciones que también presentan respecto al abastecimiento de combustibles.

Nuestra basura

El Gobierno y el Partido han contribuido con el préstamo de camiones de otras empresas y organismos, pero estos, en la mayoría de los casos, no cuentan con las capacidades adecuadas para la tarea. Por otra parte, los carros propios de Comunales tienen que recoger los desechos de día porque carecen de luces para efectuar los recorridos nocturnos.

Ante el déficit de su plantilla, si bien la empresa ha adoptado alternativas como la contratación de reclusos para que realicen las actividades más imperiosas, aún el personal para la recogida está por debajo del 50 % del establecido, debido a cuestiones como el salario y la falta de equipamiento como guantes y palas. Algunos trabajadores se ven precisados a utilizar sus herramientas personales en las labores diarias.

Hechavarría aclaró a periódico Girón que las únicas áreas priorizadas son el casco histórico, el centro de la ciudad y el corredor turístico. Con el resto de las zonas se trata de alternar el servicio de manera tal que la basura se acumule el menor tiempo posible, aunque se torne común que en algunos lugares la recogida demore hasta una semana.

Otro problema que según el directivo afecta al servicio se basa en los desechos de las mipymes, que son superiores al del sector residencial y que sobrecargan los vehículos, limitando su capacidad de forma sustancial. La empresa no percibe ningún tipo de ganancia o pago extra por realizar esta labor y técnicamente la basura no se puede quedar ahí sin que nadie haga nada.

Aún así, con bastantes puntos en contra, los trabajadores de la Dirección Municipal de Servicios Comunales realizan gran esfuerzo para realizar su labor, pero la basura aparece mucho más rápido de lo que ellos la pueden recoger.

¿UNA CIUDAD MÁS LIMPIA ES POSIBLE?

Las normativas al respecto establecen que cada familia, o persona individual, coloque la basura frente a su casa en bolsas o sacos que faciliten el trabajo de los recogedores y evitar así el surgimiento de vertederos.

Sin embargo, ante la inestabilidad en la recogida muy pocos colocan sus desechos cerca de su vivienda, a riesgo de que se acumulen, se cree un basurero y termine en un problema mayor. De esta manera se crean espacios comunes donde se vuelve socialmente aceptado botar basura.

“Por otra parte, la empresa de Servicios Comunales no cuenta con los recursos para asignar contenedores y los pocos que poseemos sirven para arrendarlos a personas que lo soliciten, sobre todo si se encuentran en tareas de construcción, con el fin de que viertan los escombros allí”, asegura Caballero Hechavarría.

Marlén Gonzáles López, directora de Higiene de la Dirección Municipal de Servicios Comunales, enfatiza en el riesgo para la salud y el medio ambiente que implica un mal tratamiento de los residuos.

“El verdadero riesgo epidemiológico está en la acumulación poco controlada de desechos orgánicos, debido a sus características de favorecer la proliferación de bacterias, microorganismos y fauna nociva como moscas, roedores y cucarachas”, explica la especialista.

Entre las enfermedades más comunes destacan el dengue, otitis, conjuntivitis, infecciones respiratorias e intestinales, neumonías y bronconeumonías. Asimismo, Gonzáles López reconoce que la falta de equipos para la recogida también pone en peligro la salud de sus trabajadores, quienes quedan expuestos a cortes y pinchazos con superficies que pudieran estar contaminadas.

El control de los vertederos no solo debe ser interés de los servicios públicos. Todos debemos poner de nuestra parte para lograr una ciudad más limpia, y así cuidar nuestra salud y la de nuestras familias.

La solución más inmediata del problema requiere de recursos que la institución no dispone, por lo que a corto plazo se avizora como mejor alternativa una gestión más eficiente de lo poco que se tiene, hasta acortar los ciclos de recogida y evitar la acumulación desmedida de microvertederos.

Debe crearse una conciencia de reciclaje y habilitar mecanismos para que esto sea posible y asequible a las familias. Al final, todo esfuerzo será poco para sacar la basura de nuestras calles.

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Sobre el autor: Boris Luis Alonso Pérez

1 Comment

  1. Cuando hace un mes y medio que no se recogen los dèpositos de basura ya me cuestiono còmo se decide què zona recoger o no. Esos basureros de las fotos son unos bebès al lado de los q existen en el barrio Arrechavaleta, Versalles. Zona olvidada ppr comunales al parecer.

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