Cuidado con los rusos, brother

Cuidado con los rusos, brother

“Los rusos son malos”, eso lo sabe todo el mundo. Todas las películas de acción de Hollywood que hemos visto desde que tenemos uso de razón no pueden estar equivocadas. Por otra parte, los estadounidenses siempre son buenos y lo único que los motiva es la incesante búsqueda de la libertad y el bienestar mundial.

La guerra en Ucrania la empezaron los rusos simplemente porque son malos, cualquier otra explicación que agregue un poco de complejidad y objetividad al asunto es propaganda al servicio de Putin. Poco importa que los Estados Unidos hayan participado directa o indirectamente en más del 80% de los conflictos armados después de 1945, sus buenas razones habrán tenido. 

Aunque parezca un chiste de mal gusto, buena parte de las posturas rusófobas en redes sociales, y en la mayoría de medios occidentales, giran en torno a esa premisa tan infantil. Por lo que era de esperarse que las reacciones en torno al acercamiento entre Rusia y Cuba asumieran un tono similar. 

El 22 de mayo pasado, 150 empresarios cubanos se reunieron con funcionarios de la Federación Rusa para establecer acuerdos de cooperación y financiación en sectores tan estratégicos para nuestro país como la salud, la educación, el turismo, el transporte, la energía, la agricultura y la industria. 

Por si esto fuera poco nos aseguran un suministro estable de petróleo, trigo y otros renglones deficitarios, además de firmar un protocolo de colaboración que nos dotará de preferencias arancelarias en la Unión Euroasiática y nos otorgará fondos para desarrollar la agroindustria.

El país eslavo mostró su interés porque nuestra Isla sirva como mecanismo para acercar rublos exportables hacia América Latina y el Caribe, para lo cual necesitan una mayor presencia de inversionistas rusos y potenciar el Plan de Desarrollo Nacional y Social de Cuba hasta el 2030. 

La mayor parte de las interrogantes en torno a dicho acercamiento pasan por la lógica del “por qué ahora”, pese a que estrechar lazos tiene mucho sentido ya que somos el segundo socio comercial del país eslavo en la región y el quinto a nivel global.

Para verlo con mejores ojos vale recordar que Rusia es actualmente el país más sancionado del mundo, por lo que es más que lógico que intente buscar nuevos mercados y posibilidades de inversión, aunque sería ingenuo descartar del todo que los acuerdos tomados formen parte de una jugada geopolítica, para marcar una correlación de fuerzas con el gobierno de los Estados Unidos.

Lo cierto es que dependemos de esta ayuda para salir de la profunda crisis económica en la que nos encontramos. Se estima que el gigante euroasiático posee el 30% de los recursos naturales del planeta y es potencia mundial en sectores como la metalurgia, la fabricación de maquinaria pesada y la industria química, además de contar entre los máximos exportadores de gas, petróleo, papel, madera y fertilizantes. Nosotros carecemos de la mayoría de estos recursos, aunque está de más explicarlo. 

Aun así, la URSS cayó en 1991 y pese a que nos unen lazos históricos y el Partido Comunista de Rusia es la segunda fuerza política del país, su gobierno actual está dirigido por conservadores, por lo que no podemos cegarnos por cuestiones ideológicas.

Los rusos, como potencia imperialista, tienen intereses opuestos a los de Estados Unidos. Los segundos nos han bloqueado económicamente por más de 60 años y los primeros han decidido que les conviene ayudarnos una vez más. A nosotros nos queda aceptar a todo el que nos ofrezca una mano amiga con el único requisito de que, para ello, no tengamos que sacrificar ni un ápice de soberanía. 

Recomendado para usted

Foto del avatar

Sobre el autor: Boris Luis Alonso Pérez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *