
En la base de Supertanqueros se vive una batalla tan ardua como los días en que el fuego mantuvo en vigilia a tantos hombres y mujeres. Esta vez no se trata de luchar contra las explosiones que encendieron la madrugada, ni evadir olas de vapor insoportables, se trata de encontrar los restos de los compañeros, amigos entrañables, profesionales a quienes la muerte sorprendió de pie, combatiendo contra un monstruo rojo, con el propósito de que su furia no dañara aún más a la ciudad y sus habitantes.
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El equipo multidisciplinario, los especialistas vestidos de blanco semejan ángeles que hunden el rostro en las cenizas con una paciencia y voluntad admirables. Saben que en casa hay familias aguardando cualquier vestigio de sus seres amados.
La búsqueda continúa. Ahora el compromiso es volver una y otra vez al terreno. Aunque bien sabe Cuba que más allá de los fragmentos óseos, toda una Isla llevará para siempre tatuados en el alma los nombres de estos hijos valientes.
Fotos: Julio César García






