Miércoles, 25 de abril de 2018

Playa Girón: Un lugar para el amor (+ Fotos)

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Playa Girón, un lugar para el amor

 

El cubano Juara y la venezolana Ofelia nunca imaginaron que sus destinos se entrelazarían en la nación bolivariana y echarían a crecer sus raíces en Playa Girón, como en las típicas películas románticas, cerca del agua salada y la brisa del mar.

 

Tras regresar de la misión internacionalista en los estados de Bolívar y Tachira, el médico Reynold Juara Espinosa trajo consigo a Ofelia Espí González para vivir con ella eternamente y confiesa que desde entonces, esta mujer nombrada como la popular canción de los Zafiros constituye su más preciada fuente de inspiración.  

 

ANIDAR EN PLAYA GIRÓN

 

Ambos decidieron anidar en la Ciénaga, precisamente en Girón porque comparten el amor hacia ese terruño. "Aunque soy del municipio de Colón, aquí fue el primer lugar donde trabajé y me quedé atrapado por su gente. Además, una de las cosas que me gusta es la tranquilidad. Tras trabajar en Venezuela se me dio la posibilidad de construir una casa, elegí venir para acá y te cuento que hoy no la cambio por nada. Incluso ma han ofrecido dos en Colon pero qué va no la cambio", comenta Juara.

 

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Entonces Espí González agrega jocosamente que a pesar de que tuvo que adaptarse a nuevos mecanismos como la cuota y la libreta, existe algo que ha añadido a su modo de vida fácilmente: la serenidad. Esa tranquilidad que se respira allí, resulta muy valiosa para ella, algo que en su país no podía disfrutar a plenitud.

 

Juara ahora se desempeña como anestesiólogo en el Hospital de Jagüey Grande y cuando llega cansado a casa la rutina del médico no concluye, pues en pueblo pequeño todos conocen al doctor y aunque no lleve bata blanca en su hogar siempre habrá quien toque a la puerta.

 

"Lo más difícil es separarse de la familia y levantarse bien temprano. El día a día es así, además de ver a pacientes que vienen a casa sin importar la hora, y es que el cubano y en especial el cenaguero tiene una forma de ser muy abierta y tu deber es atenderlo, aunque no lo conozcas es una amiga de una prima, o un vecino de un tío, y cuando vienes a ver te relacionas con todos", explica.

 

Ofelia destaca que esa es la familiaridad del cenaguero, parte de su idiosincrasia. "Como mismo vienen en la madrugada para un problema, también te ven, te saludan donde quiera y desean ayudarte simpre, ya sea con agua, un pescado, o lo que sea".

 

CENAGUEROS O ¿COLOMBINO Y VENEZOLANA?

 

Para Juara resulta tan importante el lugar de donde provienes como el sitio en el cual quieres estar por todo lo que te aporta y ese vínculo forja su persona.

"A mí siempre me gusto la costa, el aire aquí es puro y diferente. Es el espacio en el que me gusta vivir y donde espero pasar el resto de mi vida", expresa.

 

Ofelia también quedó enamorada de las costas con sabor a agua salada. "Amo mi país por todos sus encantos, sin embargo en mi estado vivimos rodeados de agua, pero es dulce. Tenemos playas con arena pero de agua dulce. Yo nunca había disfutado tanto de un mar así y mucho menos vivir tan cerca, allá me quedaba a cuatro horas de viaje, aquí casi lo tengo en la puerta".

 

Esta cercanía le permitió aprender a pescar. "Lo primero que capturé fue mi propio pantalón" relata entre risas - ahora pesco con carnada y estoy mejor adiestrada".

 

"Ella coge el mejor carrete y la mejor vara y soy yo quien debe poner el cebo, y aun tengo que aguantar que me diga que ella pesca mejor que yo", afirma su esposo.

 

Más allá de la pesca comparten costumbres de cada cultura. Ofelia confiesa que hasta en el arte culinario existen diferencias, mientras confiesa que extraña las arepas, alimento de origen precolombino muy común en la cocina venezolana.

 

Algo tan sencillo como visitar a una amistad o familiar puede resultar una costumbre diferente. "Para ir a casa de alguien llamaba antes para confirmar si está o se encuentra ocupado y entonces voy. Aquí no, puedes tener planeado cualquier cosa y de sorpresa llega la familia de Colón o de Matanzas y tú piensas: Y ahora qué hago? Entonces nos hemos ido acostumbrando. El patio de la casa es un reflejo de eso, construido principalmente para recibir a las visitas, hasta las más repentinas", afirma la venezolana.

 

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En ese mismo patio de Playa Girón existe un espacio donde predominan plantas y adornos rústicos que adquieren diversas tonalidades al incidir en ellos la luz del sol, surgidos todos de la inventiva de Ofelia.

 

"Me gusta hacer manualidades de forma original. Trabajar de acuerdo a lo que necesito y lo que en realidad tengo. Había un hueco en el muro, y tenía solamente pomos, así que logré una solución con esos materiales. Eso viene con la cultura y la idiosincrasia de cada cual y con las limitaciones. Me gusta la diversidad y que mi casa refleje quienes somos, eso es adaptación y creatividad, ya sea con una matica o mis pomos".

 

LOS FRUTOS DE LA FAMILIA

 

La familia creada a veces hace que nazca una canción y Juara regresa a la guitarra o la guitarra a él. “"La música me llamó mucho la atención de niño y en la secundaria recibí varios cursos. En el pre como era muy tímido aprendí a tocar la guitarra por mi cuenta.

 

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"En la universidad participé en un grupo musical que incluso llegó a competir en el Festival Provincial de Aficionados de la FEU. Por esa época también se rescató un Festival de poesía y el premio lo entregó el Indio Naborí", revela Reynold Juara.

 

Estos recuerdos vienen a su memoria cada vez que decide tocar las cuerdas. Pero casi nunca existe el tiempo suficiente pues cuando permanence en casa debe “lidiar” con tres niños de diferentes edades, fruto del amor.

 

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"Uno de los valores que hemos tratado de inculcarles a su temprana edad es el respeto y el amor por sus dos pueblos", refiere Ofelia.

 

"Ellos me piden la bendición antes de salir o piden las cosas de favor, hasta a mí que soy el padre, yo no lo entendía al principio, pero logré comprender que es tan lindo y un resultado directo de la interacción entre nuestras culturas", expone el padre.

 

A Ofelia le viene a la mente una anécdota muy simpática: "Los niños tratan a todos, hasta a sus amigos, de usted. En una ocasión me preguntaron si éramos religiosos porque oyeron a los niños hablar del señor y no se dieron cuenta de que era con una persona y por respeto le decían así".

 

Así edifican la responsabilidad y el respeto Juara y Ofelia, una pareja que recibió el flechazo al otro lado del mar Caribe y que, a primera vista, parecen cenagueros de toda una vida por el amor profesado a Playa Girón. (Texto: Adrialis Rosario Zapata y Anet Martínez Suárez) (Fotos: Ramón Pacheco Salazar)

 

 

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