Sábado, 21 de octubre de 2017

Matanzas, la Rebelde

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Matanzas nació rebelde

 

Matanzas nació rebelde. En septiembre de 1510 ocurrió en su bahía el primer enfrentamiento victorioso de los indocubanos contra los invasores castellanos, cuando el cacique Guyucayex les ofreció cruzarlos a la otra orilla de la bahía en sus canoas. Al estar en lo profundo, volcaron los esquifes y se ahogaron la mayoría, excepto dos mujeres y un hombre que se habían quedado en la margen marina. Desde entonces la rada, su entorno y la actual provincia llevan el nombre de Matanzas.

 

Pasaron cerca de doscientos años y en 1693 por orden real se fundó la ciudad el 12 de octubre de 1693, llevando por nombre San Carlos y San Severino de Matanzas, y con ello, sin proponérselo, el Gobernador de Cuba, Severino de Manzaneda, perpetuó la primera victoria cubana contra los españoles, situación que debe ser la base del honesto orgullo de sabernos matanceros.

 

Después de la obra fundacional vinieron años de pobreza extrema pues la base económica de la urbe era muy débil. No fue hasta finales del  siglo XVIII en que el cultivo del café primero y la producción azucarera después, llevaron un caudal de riqueza y le aportaron gran preponderancia a la ciudad.

 

Al mismo tiempo las aspiraciones independentistas de los criollos, quienes ya se iban sintiendo cubanos, fueron creciendo. En 1809 un grupo de 30 vecinos, en su mayoría hacendados, envían al rey un documento en el cual protestan por las desventajas económicas poseídas por el puerto matancero y quizás lo más importante fue la advertencia que de no ser atendidas sus peticiones su lealtad a la Corona Española se iba a ver afectada. Se le puede considerar como el primer acto de desobediencia política manifestado públicamente por los yumurinos.

 

En la segunda década del siglo XIX los matanceros estaban decididos a separarse de España. Se produjeron importantes movimientos libertarios como el de Soles y Rayos de Bolívar el cual tuvo entre los involucrados a destacadas figuras citadinas y como principal encartado a José María Heredia quien logró salir de Cuba y llegar a los Estados Unidos. Poco después se descubría en 1830 la llamada Conspiración del Águila Negra, la última de este periodo independentista.

 

El desarrollo azucarero trajo a miles de africanos quienes eran utilizados de manera cruel e inhumana en las plantaciones. La reacción de los siervos fue los grandes levantamientos de esclavos, el mayor de ellos, el del ingenio Triunvirato, (5 de noviembre de 1843). La fuerza española descubrió (o inventó) la llamada Conspiración de La Escalera donde ultimaron a centenares de esclavos y mulatos libres,  como el poeta Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido).

 

Buscando un régimen liberal el cual proporcionara libertades que España les negaba, los ojos de los cubanos se volvieron a los Estados Unidos. Su mayor expresión ocurrió el 19 de mayo de 1850, cuando el General venezolano Narciso López desembarcó por Cárdenas al frente de 600 hombres, la mayoría de ellos norteamericanos. Lo más significativo para el país fue que esta fecha marcó el momento cuando ondeó, por primera vez en el suelo patrio, la bandera de la estrella solitaria, por la cual miles de compatriotas han entregado sus vidas luchando por la libertad y la independencia.

 

Cuando sonó el clarín de la contienda independentista, Matanzas mostró su rebeldía, aunque la suerte no le acompañó en la guerra iniciada por Céspedes. Los principales jefes rebeldes como Juan Arnao y Miguel Bravo Sentiés fueron apresados. Un punto culminante en la guerra lo constituyó el alzamiento de Monte Corojo, Jagüey Grande, el 10 de febrero de 1869, el  primero y más importante en todo el Occidente del país. A inicios de 1870 el General villareño Luis de la Maza Arredondo realizó el primer intento de invadir el Occidente llevando la guerra a través de la Ciénaga de Zapata y cayó asesinado por los españoles en tierras habaneras.

 

Frente a las rebeldías matanceras los colonialistas apelaron a la represión de las masas y al asesinato. Así fueron cerrados instituciones como el colegio La Empresa, el Liceo Artístico y Literario y el Instituto de Segunda Enseñanza. Cayeron asesinados los hermanos Olivera en Alacranes, Eleuterio (Tello) Lamar y Varela, en Matanzas; José Ramón Guiteras y Gener y muchos más. También en la zona centro oriental de la provincia operó el general Henry Reeve secundado por el coronel Cecilio González.

 

Después del fin de la Guerra, Matanzas siguió siendo suelo de rebeldía como la heroica resistencia de Carlos Agüero y las hazañas de Manuel García y Ponce de León, unidas a hechos de importancia civil como la defensa de los gremios yumurinos a los mártires de Chicago en octubre de 1887.

 

Desde 1893 comenzaron en el territorio los trabajos conspirativos bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano, organizados por Martí y realizados por su representante en Cuba, el matancero Juan Gualberto Gómez y años después condujeron a los alzamientos del 24 de febrero de 1895 en Ibarra (Guanábana), La Sirena (Jagüey Grande) y otros sitios.

 

Al concluir la guerra sus resultados alcanzaron ribetes desastrosos para la provincia. Cerca del 20 por ciento de todas las bajas del Ejército Libertador fueron en su territorio. La industria azucarera –la de mayor prosperidad en la Isla- estaba en ruinas y el área cultivada quedó reducida en el 85 %. De los 192 fusilados en todo el país, el 30 % ocurrió en Matanzas. Debe tenerse en cuenta que los mambises pelearon aislados con lo arrebatado al enemigo. De las 40 expediciones que llegaban a Cuba, solo 3 arribaron por esta región.

 

El 12 de enero de 1899 las aguas de la bahía volvieron a sentir el sabor de la victoria, cuando por ella salió el último capitán general español Adolfo Jiménez Castellanos en el buque Rabat de bandera alemana.  En la República la rebeldía matancera continuó, esta vez, buscando realizar el sueño inconcluso de Martí. El 6 de marzo de 1901, más de 5 mil personas recorrían las calles de la ciudad yumurina exigiendo el cumplimiento de la Resolución Conjunta y la retirada del ejército de ocupación yanqui.

 

Las continuas huelgas obreras matizaron la vida republicana, a las que se unieron las masas estudiantiles. Los gobiernos de turno respondieron con la represión y el asesinato, agudizados con la dictadura de Machado, primero, y después con la de Batista. El 8 de mayo de 1935 son asesinados Antonio Guiteras y el venezolano Carlos Aponte en la fortaleza colonial El Morrillo, cuando pretendían abandonar clandestinamente el país para organizar, desde el exterior, la Revolución.

 

El golpe de estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, apoyado por la embajada yanqui, agudizó las contradicciones generadas por el imperialismo en el pueblo cubano. Contra el cuartelazo los sectores obreros y estudiantiles reaccionaron con energía y coraje. Desde entonces no hubo ninguna actividad insurgente de envergadura en el país donde no estuvieran involucrados los matanceros como sucedió en el Moncada, el Granma, el desembarco del Corinthia, el Asalto a Palacio, el levantamiento de Cienfuegos y la lucha en las montañas.

 

También se combatió en el territorio matancero de formas diversas por la liberación de los presos políticos, en la Huelga del 9 de Abril, en las acciones cívicas revolucionarias de obreros, estudiantes y campesinos. La  acción de mayor importancia se realizó el 29 de abril de 1956 cuando un grupo de 55 revolucionarios  de diferentes filiaciones políticas se lanzaron a la toma del Cuartel Goicuría, encabezado por el yumurino Reynold García García. También ocupa un papel preponderante en la rebeldía la lucha guerrillera, al crearse, después de abril de 1958, ocho destacamentos armados. La sangre de los hijos de esta provincia se vertió en 109 ocasiones por la libertad entre 1957 y 1958. Fue la contribución matancera a la definitiva liberación nacional.

 

Después de la caída de Batista el pueblo matancero defendió las conquistas alcanzadas. Sus mejores hijos lucharon contra las maquinaciones norteamericanas en Playa Girón durante la crisis de octubre en la Lucha contra bandidos y ello contribuyó a la liberación de otros  pueblos donde perecieron 169 combatientes.

 

Las masas matanceras a través de los años han sabido ser heroicas, revolucionarias y combativas, al mismo tiempo que han dado al saber cubano importantes aportes durante todos estos años. Han contribuido a labrar una imprescindible historia que se basa ante todo en la búsqueda de la justicia, la libertad, la independencia y la verdad.

 

Esta tradición nos otorga el privilegio de sentirnos orgullosos y dignos de nuestro pasado y presente, estando a la altura del heroico e invencible pueblo cubano. (Arnaldo Jiménez de la Cal)

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