Viernes, 24 de marzo de 2017

Elpidio Valdés y los animados extranjeros

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Elpidio Valdés y los animados extranjeros

 

Elpidio Valdés se ha quedado atrás, se rezagó en el tiempo, cedió el paso y con ello abrió el camino ampliamente a Mickey Mouse, Barbie  y miles de muñecos estereotipados que ahora consumen nuestros pequeños.

 

Valdés enseñaba tradiciones, modos de vida, historias de verdad, que ahora han empezado a sustituirse por los grandes castillos, gigantescos parques de diversiones y giros lingüísticos que nunca ha tenido este pueblo.

 

Los niños cubanos, niños al fin, como cada generación, se parecen mucho a su época. Ellos observan la realidad, la cuestionan, la estudian y en esos primeros pasos se van apropiando de un conocimiento a veces más cercano, a veces más lejano de su cultura, de su vida.

 

Hoy, a tono con la explosión de la industria de los videojuegos y los animados (3D, 4D y hasta el alfabeto completo), se producen aceleradamente filmes, canciones y dibujos que trasladan patrones extranjeros.

 

Es en esa decodificación del mundo exterior que los infantes, con sus grandes fantasías e ingenuidad propias de la inexperiencia, asumen los distintos estilos que recepcionan y los incorporan a sus acciones, su personalidad, a su manera de conducirse.

 

Entre los ejemplos frecuentes destaca la identificación de los objetos y alimentos a la manera foránea, así el plátano es el “banano” y la canal suele reconocerse como el “tobogán”.

 

En ocasiones se imita la forma de hablar de “Diego” o “Dora, la exploradora” y las niñas desean tener la apariencia física de las muñecas delgadas, con pelos largos y vestidos a la moda.

 

Allí, desde la cuna, los pequeños reciben muñes con palabras en inglés, cuentos que a veces son didácticos e instructivos; sin embargo, están diseñados para vender un “status” perfecto al que muchos quieren aspirar.

 

Ciertamente ha faltado la competencia, la contraparte cubana para educar en los valores y aportes de este país.

 

El universo animado desde lo nacional se ha reducido a escasas producciones; luego de la antología de Elpidio, poco ha salido a la palestra pública en exaltación de nuestras costumbres.

 

Meñique, Equipo 009 y Leyendas Afrocubanas constituyen algunas propuestas de los últimos años en Cuba. Colecciones de muy buena factura, imágenes atractivas y apego a la contemporaneidad, salvables por sí solas, pero resulta válido advertir la falta de sistematicidad en el asunto.

 

Si bien para la Isla esta es una industria costosa y necesita cuantiosos recursos que en ocasiones no podemos asumir, se torna necesario mostrar lo que se ha realizado con anterioridad, difundir en mayor medida las canciones infantiles, utilizar algunas de esas imágenes en accesorios escolares, como una vez se hizo con Estela, granito de canela y llevar a los niños un volumen del arte hecho en esta tierra por y para ellos.

 

En primera instancia deberán conocer la cultura de la Mayor de Las Antillas, admirarla, amarla y apreciar también, por qué no, lo que se produce más allá de la frontera.

 

No se trata de negar el desarrollo ni eliminar lo que con gran éxito se ha generalizado, solo se deberá potenciar lo propio, lo original, lo autóctono.  (Liliam Casabona Dihigo/Radio 26)

 

 

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