Sábado, 21 de octubre de 2017

El monte espiritual del matancero Alejandro Falcón

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El monte espiritual del matancero Alejandro Falcón

 

El danzón, el son, la rumba y otros géneros fusionados con el jazz hacen de la música de Alejandro Falcón la mezcla perfecta para adentrarse en los ritmos más añejos de su Cuba, aderezados con los sonidos de la contemporaneidad.

 

A Buenos Aires llegó este joven de 35 años por primera vez, una ciudad que lo cautivó y con la que soñaba venir desde que estableció una entrañable amistad con un amigo argentino, el quenista Rodrigo Sosa, residente en la isla caribeña, con quien ha grabado varios temas y le ha enseñado un poco de la cultura de esta nación austral.

 

Lo unía a Rodrigo una amistad de casi ocho años y es por eso, admite, traer su música cubana a Argentina lo emociona doblemente porque además acá lo acogieron con mucho cariño y admiración.

 

Vino con su cuarteto Cubadentro para participar en el Festival Internacional Muchas Músicas, organizado por la Universidad de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, donde también compartió con las nuevas generaciones de este país su experiencia y un poco de la cultura musical de su patria, ese gran ajiaco, dice, marcado por sonoridades africanas, francesas, entre otras.

 

Invitado por el Programa de Fomento de las Músicas Iberoamericanas (Ibermúsicas), feliz y emocionado, dialogó en exclusiva con Prensa Latina sobre sus expectativas con esta visita, todo lo que ha hecho este año, sus planes futuros y cómo ve el género que cultiva hoy en su país, entre otros temas.

 

Falcón se mostró sorprendido por el recibimiento que le dieron en el festival, donde muchos alumnos se reunieron para escuchar las tres clases magistrales que ofreció, donde hizo todo un recorrido de la música cubana de concierto hasta la popular.

 

Momento especial fue cuando subió al escenario en una de las noches de la cita acompañado por el dúo español Dúa de Bel, exponente de la música del mundo, al que acompañó en una magistral interpretación al piano.

 

Pero el momento más esperado sería la responsabilidad de cerrar el festival, en el que confluyeron artistas de Alemania y Brasil, entre otras naciones.

 

Y lo hizo junto a otros dos importantes músicos de su país, el percusionista Ruy López Nussa y el bajista Arnulfo Guerra, quienes lo acompañan en el proyecto Cubadentro, donde la fuerza de su música se llevó repetidos aplausos durante la velada.

 

Que me hayan escogido para cerrar este festival es muy importante. Aquí hay mucha expectativa con la música cubana, expresó Falcón, quien dedicó el concierto a la Jornada de la Cultura de su país en Argentina.

 

Falcón y Cubadentro deleitaron al público con un recorrido por toda su compacta discografía, desde Claroscuro, su primer fonograma, por el que recibió un premio Cubadisco en la categoría de Opera Prima en 2013, pasando por Cuba Now Danzón, hasta obras de su más reciente proyecto Mi monte espiritual.

 

Marcado por la cultura de su natal provincia de Matanzas, Falcón ha sido fiel al legado de músicos que lo acompañan en sus musas creativas como Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla y Lecuona.

 

A ellos los homenajeó en la obra Raíces profundas de mi monte espiritual, tocada en 2009 por la Sinfónica Nacional de Cuba y hace muy poco por la Orquesta de Cámara de La Habana, dirigida por la maestra Dayana Garcia, a quien considera una de las más importantes directoras de orquesta de la isla.

 

Esa y otras piezas como La bibijagua, Vals para Oshún, o Que nadie se meta con Rodrigo y Obba Meyi, dedicadas precisamente a su amigo quenista, quien lo acompaña en ese último tema, sonaron con fuerza en el auditorio Nicolás Casullo.

 

Esta última es una gran novedad, se trata del primer latin jazz que se escribe para quena, ese instrumento andino típico del Cono Sur, que suena ahora junto a la música del concierto y el jazz, gracias a la magia creativa de estos artistas.

 

Estoy muy feliz de traer nuestra música acá, expresó Falcón, quien subió al escenario impecablemente de blanco para poner a mover a los espectadores.

 

Le agradezco a Ibermusica, a Diego Romero, el maestro de la Universidad de Quilmes, a mi disquera Colibrí y Carole Fernández, su directora, al Instituto Cubano de la Música y a la embajada de Cuba en Argentina por esta gran oportunidad, dice este joven que espera volver pronto a Buenos Aires. Participar en este festival para él fue un momento especial porque le permitió conectarse con otros artistas de vanguardia, compartir con músicas del mundo que, subraya, te enriquecen mucho para tu acervo como compositor.

 

UNA CARRERA SÓLIDA QUE SIGUE FLORECIENDO

 

Alejandro Falcón

 

Falcón es uno de los músicos de su generación con una de las carreras más sólidas, que hoy sigue floreciendo. Parece una máquina imparable, además de sus creaciones, no para de producir a artistas dentro y fuera de la isla. A pesar de su juventud, lleva impregnado en la sangre esos ritmos autóctonos quizás olvidados por las nuevas generaciones hoy.

 

En Cuba, dice, surgió la rumba, el mambo, la contradanza, el bolero, el danzonete, el chá chá chá, con todas sus variantes y estilos y con raíces de etnias que estuvieron en la isla como la española y francesa, que crearon un ajiaco que es hoy nuestro sincretismo musical.

 

En mi caso, trato de recrear el son cubano, la rumba con elementos afrocubanos y fusionarlo con el jazz y la música de concierto. Es una deuda que siempre voy a tener y voy a defenderla, soy matancero y siempre defenderé el danzón y la rumba, géneros arraigados desde mis raíces, manifiesta.

 

Todo esto está reflejado en su libro Danzando entre puentes, que también presentó en estos días por Argentina, en el festival que finalizó el 30 de septiembre último.

 

El texto recoge piezas para piano que se adentran desde los inicios en la música cubana hasta obras libres, con danzones, desde el nivel elemental hasta el superior.

 

Danzando entre puentes hoy recorre el mundo en lugares como el Instituto Thelonius Monk Jazz de Nueva York, en República Dominicana, y ahora en Argentina.

 

Para mí es una tarea defender nuestra música y llevarla a todas partes del mundo, subraya este artista que ha tenido la oportunidad de trabajar durante su carrera con personalidades como Cesaria Evora, Chucho Valdés, Herbie Hancock, Gal Costa, Marcus Miller, El Gran Combo de Puerto Rico, por solo citar algunos ejemplos.

 

Sobre la pianística cubana actual, Falcón considera que existe un movimiento amplísimo sobre todo en el jazz, gracias al festival Jo Jazz, que ha formado a casi tres generaciones, todos con carreras internacionales.

 

Hoy hay muy buen nivel, tenemos una escuela fuerte y mucha aceptación tanto en el jazz como en la música clásica y de concierto, subraya.

 

Imparable en este 2017 y con muchos proyectos para el año entrante, tras su paso por Argentina Falcón ahora viajará en las próximas semanas a Alemania para presentarse en el festival Enjoy Jazz, y luego participará en la gira de la española María del Mar Bonet por sus 50 años de carrera, con quien, dice, tuve la suerte de grabar en su disco Ultramar.

 

En el fonograma, en el que participan igualmente otros destacados artistas de la isla como Pancho Amat, José María Vitier, Jorge Reyes, Hector Quintana y Oliver Valdés, fue el encargado del arreglo de la pieza Amor de Indio.

 

Luego espera regresar a Cuba para trabajar de lleno en la presentación en enero de 2018 de su CD Mi monte espiritual, que presentará en el Festival Jazz Plaza con la Orquesta de Cámara de La Habana y su cuarteto.

 

Ha sido un año duro de trabajo pero vamos caminando, apunta el intérprete, quien se mantiene muy activo en lugares cubanos como La Fábrica de Arte, La Zorra y el Cuervo, entre otros espacios con sus peñas.

 

Con la mira puesta en hacer una gira por toda Cuba el próximo año para llevar su libro a las escuelas cubanas, Falcón también ha trabajado este año en proyectos de otros prestigiosos músicos.

 

Recientemente participó en el arreglo de la versión salsa de Súbeme la radio, con Enrique Iglesias, Descemer Bueno y Gilberto Santa Rosa, producido por Roniel Alfonso, y también colaboró en el CD Salseando, de Leoni Torres, entre otros.

 

Con muchos deseos de trabajar, el artista se despidió de Argentina deseoso de volver pronto a un lugar donde se sintió como en Cuba, sobre todo por la calidez con la cual lo recibieron. (Maylín Vidal--Corresponsal de Prensa Latina en Argentina)

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