Miércoles, 23 de mayo de 2018

Bailando en Cuba 2: Maidelys, “el baile es la vida misma” (+Fotos)

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Bailando en Cuba 2: “La etapa más larga de mi vida que me mantuvo siempre con una sonrisa en el rostro”

 

Quien vio bailar alguna vez a la matancera Maidelys Martínez Romero, conocida como La China, de seguro quedó impresionado. Los ritmos más diversos al ser interpretados por ella contagiaban al público mientras repicaba un tambor en las calles de Matanzas o cuando sonaba la comparsa del carnaval yumurino.

 

Pero esta joven bailarina de formación empírica se dio a conocer a lo largo del país durante su participación en el programa televisivo Bailando en Cuba 2, donde integró la Pareja número 15 junto al bailarín Eduard Zaldívar y supo regalarle al espectador atractivas presentaciones hasta llegar a la final.  

 

Para La China el baile es la vida misma, por eso cuando habla de él también desprende esa emoción que suele expresar con el cuerpo. Luego de su actuación en la popular competencia, conversó con Girón sobre su trayectoria artística.      

 

-¿Cómo te insertaste en el mundo del baile?

 

- Desde pequeña estaba insertada en el mundo del baile por mi mamá Marlén Romero. Quizás tiene que ver un poco con el dicho de que si padres doctores, hijo doctor; aunque creo que cualquier profesión que vayas a ejercer por mucha influencia que tengas de tu familia primero tiene que gustarte.

 

“Mi madre es bailarina e independientemente de que mi abuela tuviera que cuidarme a veces para que ella trabajara generalmente me llevaba a todas las actividades. De hecho eso me ayudó a lograr lo que soy ahora. Ser muy observadora, tener mucha retentiva y buena memoria me permitió adelantarme porque ya desde pequeña sabía reconocer los pasos técnicos de la danza, como el passé o un split… Realmente me gustaba, siempre estaba bailando, imitando a alguien cuando veía el televisor o durante una clase.

 

“Intenté hacerlo profesionalmente, o sea entré en la Escuela de Arte, en guitarra. En primer año alcancé buenos resultados, pero ya en segundo fue una falta de interés total, de hecho yo vivía y moría en los tabloncillos de danza de la escuela parecía más de danza que de la propia música.

 

“Traté de hacer el cambio de especialidad pero mis características físicas, desgraciadamente mis piernas y la forma de mi cuerpo  siempre fueron un factor negativo a la hora de evaluarme profesionalmente en la danza, a pesar de que tuviera el arte de hacer. Entonces dije no va a ser esto pero va a ser de otra manera, empecé a vincularme en la Casa de Cultura Bonifacio Byrne, ya venía trabajando con mi mamá, directora del proyecto comunitario Corcel de Esperanza, fundado hace 20 años, y eso me ayudó a seguir los pasos por el rumbo que quería.

 

“Fui miembro del Movimiento de Aficionados de la Casa de la Cultura, donde mis profesores me ayudaron muchísimo. Me presenté en la antigua escuela de espectáculos Variedades que existía en aquel entonces buscando una preparación más profesional y sucedió lo mismo, no me aceptaron porque no cumplía los requisitos.

 

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“Decidí continuar y aprovechar todas las oportunidades. Entonces asistí a talleres y clases de ballet y folclor. Fui fundadora de la compañía Danzas Corpus, proyecto de José Ángel Carré, trabajé un tiempo con Alfonsito Llorent y en diversos grupos de Varadero y todos estos proyectos me fueron aportando algo.

 

“Actualmente me desempeño como profesora, trabajo en la Compañía Romero, que es un crecimiento adolescente de Corcel donde continúo la labor iniciada por mi mamá con los jóvenes de Secundaria Básica.”

 

-No solo te apasiona el baile, sino también la coreografía ¿Por qué ese interés por este arte?

 

- Siempre me gustó crear mucho, tengo una base que me ayuda a generar un poco más, porque mi mamá es una excelente coreógrafa y a veces trabajamos de conjunto, ella me da la idea y yo hago el cuerpo de la idea. Al mismo tiempo que disfruto bailar, me place crear y ver el resultado en los niños, por ejemplo, en los carnavales durante estos 16 años.

 

-¿Por qué llegar a Bailando en Cuba 2?

 

- Ni pensé llegar a Bailando en Cuba, desde la primera etapa siempre me pareció muy bueno tener un programa así para los jóvenes. En ese momento no me sentía preparada y me sentía ya más mayor para participar, pensaba que si en mi tiempo hubiese tenido esa oportunidad la hubiese aprovechado al máximo.

 

“Pasó la primera temporada, lo disfruté casi lo viví frente al televisor, después llegó la segunda con la convocatoria y me decía quien pudiera… pero por mi responsabilidad de mamá con dos niños pequeños era muy difícil aventurarme, dejarle a la abuela los chiquiticos y además con todas sus responsabilidades en el proyecto.

 

“Un buen día salió de ella la idea de presentarme. Me dijo no te preocupes, ve, y si todo resulta nosotros nos encargamos de todo. Si estoy en Bailando en Cuba es gracias a mi mamá, ese es el factor número uno, y a un gran equipo de realización que la apoyó (entre risas). Hice mi audición y después de un largo mes de espera, me llamaron para decirme que estaba preseleccionada como parte de los primeros 50 concursantes.”

 

-¿La química de la Pareja 15 surgió desde el primer momento?

 

- La química con Eduard surgió antes de ser la Pareja 15. Por casualidades de la vida en el mes de julio fuimos con el proyecto Corcel al Cine Avenida en La Habana a grabar el programa Paso Libre que se transmitió en las vacaciones para los jóvenes. Luego de filmar ese día entraron al escenario unos muchachos a ensayar y entre esos estaba Eduard y enseguida me impresionó porque bailó espectacular.

 

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“Posteriormente en Bailando en Cuba surgió una relación de amistad muy natural y confieso que le dije un día: Eduard, ¿Te imaginas que nos pongan a nosotros como pareja? - como yo entré un poquito gordita por la falta de práctica- y él me respondió: China, me da miedo por las cargadas contigo. Le dije no te preocupes que yo te ayudo.

 

“Cuando nos dijeron que éramos pareja aquello fue tremenda alegría. Lo mejor que me pasó en Bailando en Cuba es que ese muchacho fuera muy pareja, por su calidad humana, se creció y demostró que podía, yo tenía treinta años me encontraba en el límite de la edad para concursar, no soy profesional pero tenía la experiencia y él con 21 años, estaba recién iniciándose en este mundo.”

 

-¿Cuándo tiraste tu pasillo por primera vez frente al público del Teatro Astral qué sentiste y luego cuando las personas te reconocían después de verte en pantalla?

 

- Fuimos la primera pareja que bailó ese día, fue el tema Locos por mi Habana, nunca se me olvidará. Muchos nervios pero al mismo tiempo deseos de entregarlo todo, de que la gente lo disfrutara. A pesar de que las cosas estaban empezando creo que la limpieza, los movimientos, el trabajo aunque faltaba más, ya se veía y entonces eso era lo que queríamos nosotros, que presenciaran el primer momento y poco a poco el crecimiento de la pareja.

 

“La reacción del público siempre fue muy favorable, las personas se acercaban y nos apoyaban. Sentimos mucha satisfacción cuando nos decían: ¡Como te disfruto bailando! Eso para nosotros es fenomenal, el mejor premio que nos puedan dar.”

 

-¿Cómo estuvo el nivel de la competencia?

 

- Muy alto. Mucho rigor, clases todos los días y ensayos hasta tarde. Mi cuerpo habla por si solo debido al entrenamiento desde que empecé hasta que terminé. Una preparación constante que fue muy buena porque sin ella no hubiéramos podido dar lo que dimos. La competencia también era muy fuerte porque los participantes estaban bien preparados, pero siempre fue sana, de los 50 concursantes hasta los seis finalistas siempre nos mantuvimos muy unidos.

 

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“En el caso de las coreografías, me encantaban las cargadas, que me tiren por los cielos (entre risas). A pesar de mi tamaño siempre fui bailarina. Por mi estatura me hubiera tocado ser modelo figurante, sin embargo por mis condiciones siempre me pusieron como bailarina y la complejidad es algo que me gusta mucho.

 

“Eduard también logró que yo sintiera esa confianza que se necesita en la pareja a la hora de realizar las acciones más difíciles. Al principio me costaba un poquito que me provocara cualquier lesión y después no poder hacer nada más pero llegó el momento en que confiaba con los ojos cerrados en él, no tuvo que pasar mucho tiempo para que los dos nos dejáramos guiar.”

 

-¿Lograste superar la distancia con la familia?

 

- Al principio fue muy difícil, fue casi imposible. Lloraba mucho porque extrañaba a los niños, de hecho creo que es el sacrificio número uno de todo esto, nunca me había alejado tanto de ellos. Pero tuve que hacerme una barrera, pensar que todo marchaba bien y que estaba allí por ellos también.

 

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“Incluso, agradezco enormemente el apoyo de mis compañeros, los mismos competidores. Me nombraban la mamá de los pollitos porque a pesar de ser la más madura de las mujeres siempre estuve pendiente de todo el mundo, de ayudar a quien lo necesitara, entonces eso me lo retribuyeron, gané que ellos estuvieran pendientes de mí y me sacaran de esa melancolía cuando me veían triste.”

 

-¿Cuál fue el momento más difícil durante la competencia?

 

- Montar la coreografía para la final, fue cuando único lloré por mis coreografías y sobre todo con la del Punto Cubano, una canción que adoro. Al principio no nos entendimos a pesar de haber trabajado con ese coreógrafo anteriormente, aunque los dos estábamos buscando lo mismo que era hacer una buena coreografía, los primeros días de ensayo sentí como que fueron de pérdida sobre todo por el poco tiempo que teníamos, había que montar tres coreografías y fue muy complicado, pero al final lo logramos.

 

-Uno de los programas más gustados de Bailando en Cuba 2 fue el dedicado al público infantil con la actuación de La Colmenita ¿Cómo fue bailar Barquito de Papel con una rumba, te lo esperabas?

 

– Cuando me lo dijeron no lo creía, me asombré. La canción tenía algunos arreglos y debía ser con ritmos afrocubanos. Sin embargo lo disfruté muchísimo y fue algo que marcó a la Pareja 15, de todos los arreglos era uno de los que más me gustó, la escenografía, la historia que se tejió, todo lo disfruté.

 

-¿Qué te aportó Bailando en Cuba?

 

- En primer lugar el conocimiento. Tuve la oportunidad de intercambiar con personalidades de la cultura cubana, jamás imaginé que tuviera la posibilidad de hacerlo, incluso de recibir clases de ellas. Al mismo tiempo me permitió lograr que la gente conozca mi arte sobre todo en Matanzas y en Cuba entera, y que además les guste el trabajo que hago, sin dudas es gratificante.

 

“También nos marcó mucho hacer diversas actividades sociales, como por ejemplo, compartir con los abuelos, no tener ese concepto vano del anciano que está en un sillón sin vínculo social alguno. En la Casa del Abuelo vimos cómo los atienden y jugamos dominó con ellos, bailamos, de igual forma fue emocionante conocer del proyecto Dame tu sonrisa, con niños discapacitados.

 

“Lo que más me gusta es el mensaje que transmite el programa, que no importa lo que seas o lo que hagas siempre puedes apoyar para que alguien se sienta mejor. Te identificas con cada acción, porque si sentías algo te ayuda a engrandecer eso. Yo digo que esta ha sido la etapa más larga de mi vida que me mantuvo siempre con una sonrisa en el rostro, por cualquier motivo, no solo por el baile sino también por lo que integraba bailando en Cuba para nosotros: mucha felicidad.

 

“En el caso de los géneros musicales cubanos nos acercó más a ellos, a través de las mismas sesiones del coreógrafo Roclan González. Asimismo me permitió interpretar géneros nacidos en el corazón de Matanzas y me dio la posibilidad de representar a mi provincia. Eso era un compromiso, pienso que me lo sentía personal porque no podía quedar mal conmigo ni con esas personas que me seguían. Decía no puedo fallar y es lo que me ayudó a llegar a la final y que la gente reconociera que no le fallé.”

 

-¿Razones para seguir bailando?

 

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- La primera de todas que me gusta mucho, intento aprovechar cada momento. Bailando en Cuba es una de las mejores plataformas hoy en día que pueden aprovechar los bailarines porque te permite crecer y por las puertas que abre. Tengo varias propuestas de trabajo, pero principalmente quiero estar un tiempo con mi familia, tomar un respiro y pensar bien que puede continuar para mi vida, continuar mi rumbo en el camino de la danza. 

 

 

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