Domingo, 27 de mayo de 2018

Inundaciones en Cárdenas: El hombre y el mar (Parte II y Final)

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El municipio de Cárdenas ha sufrido el destructivo impacto de los fenómenos naturales a lo largo de su historia. Una de las experiencias más amargas está asociada al paso del famoso ciclón del “33”, el cual prácticamente devastó la cabecera municipal y dejó secuelas tierra adentro.

 

Otro fenómeno considerado extremadamente dañino fue el huracán Michelle, que provocó penetraciones del mar en el litoral cardenense. El más reciente de estos eventos, el huracán Irma, afectó a 1177 inmuebles de este municipio matancero.

 

Y sucede que por la existencia de cinco asentamientos humanos próximos a las zonas costeras (Boca de Camarioca, la comunidad Julián Alemán (La Conchita), Santa Marta, Varadero y Cárdenas), las autoridades del municipio tienen entre sus principales preocupaciones las penetraciones del mar que pudieran ocasionar los eventos meteorológicos.

 

Por ello el Instituto de Planificación Física (IPF) de conjunto con el gobierno y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) tienen la responsabilidad de acometer acciones para mitigar daños en esas áreas más vulnerables, en correspondencia con el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, denominado Tarea Vida.

 

   Vea en este video información general sobre la Tarea Vida en Cuba

 

 

DESAFIAR AL MAR

 

La ciudad de Cárdenas con más de 120 000 habitantes hasta la fecha constituye el territorio con mayor nivel de exposición ante las inundaciones costeras a nivel provincial en la presente etapa y para los escenarios 2050 y 2100, según estudios realizados por el Citma.

 

Lázaro Vicente Suárez Navarro, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, explica que la vulnerabilidad de esta localidad proviene desde la propia fundación de la villa San Juan de Dios de Cárdenas hace 190 años, época en la cual apenas se estimaban los posibles riesgos de la ubicación.  

 

“Cárdenas surge robándole tierra al mar. Está fundada sobre una zona cenagosa y muy baja desde los márgenes de la costa hacia adentro y el desarrollo urbano estuvo determinado por la actividad portuaria. Por tanto, los primeros asentamientos humanos tuvieron una cercanía extraordinaria al mar”, refiere.

 

Al decir de Freddy García Placeres, especialista en Gestión Integral del Citma, la población de mangle ubicada a lo largo de la franja costera que actuaba como barrera de contención ante eventos climatológicos extremos se ha perdido debido a una enfermedad y por la depredación. Ello ha provocado que los Consejos Populares La Marina y Fundición puedan verse seriamente afectados en caso de penetración del mar.

 

En este sentido, Jailer Montalvo Pupo, director municipal de IPF, explicó a Girón detalles del trabajo desarrollado para proteger a la población residente en esas áreas, a partir de los estudios de peligros, vulnerabilidades y riesgos efectuados con anterioridad sobre la base de las experiencias.

 

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   Fuente: Citma

 

“Luego de mapear la zona inundable de la ciudad, se definen las áreas de mayores afectaciones. Hicimos un plan que regula en cada uno de los asentamientos, según el nivel de incidencia, qué tipo de acciones constructivas se pueden hacer y dónde pueden estar ubicadas.

 

“No significa que no se puedan edificar inmuebles en algunas de esas áreas, sino que lo estipulado es desarrollar concepciones constructivas en la infraestructura, adaptadas a las inundaciones costeras para las zonas bajas. Por ejemplo, viviendas con las primeras plantas destinadas a servicios o parqueos, de tal forma que cuando pase un huracán cause menos daños.

 

“Ahora existen asentamientos costeros en los que por su ubicación no se permiten nuevas viviendas, porque se pronostica su desaparición por inundación permanente o porque son muy vulnerables, lo cual se define en la primera acción estratégica de la Tarea Vida. Entonces mediante el proceso de reordenamiento urbano esos habitantes se traladarán hacia zonas seguras.

 

“De hecho, en el caso específico de Playa Larga, donde existen 83 inmuebles (viviendas y casas de recreo), decidimos no permitir nuevas construcciones por el nivel de cercanía que tiene con la costa, ya que cualquier evento climatológico repercute directamente en el asentamiento”, apunta Jailer.

 

Según Suárez Navarro, tras el paso del potente huracán Irma fueron afectadas cuatro viviendas de forma parcial en Playa Larga, y ya existen tres familias que van a ser reubicadas y tienen un tratamiento por el Consejo de la Administración. 

 

“Se trata de realizar esa reubicación de forma paulatina de acuerdo con las viviendas de mayor afectación y las más expuestas en función de las condiciones económicas del municipio. Los afectados tienen la posibilidad de construir por esfuerzo propio o se otorga un subsidio cuando procede”, agrega.

 

SALVAR LA BAHÍA DE CÁRDENAS

 

Una de las formas más inteligentes de mitigar los efectos de fenómenos meteorológicos es comenzar por medidas de menor costo, como soluciones naturales inducidas, por ejemplo, recuperación de playas y acciones de reforestación.

 

En la bahía de Cárdenas, el deterioro de los ecosistemas protectores por la contaminación y prácticas incorrectas sobre el medio ambiente, unido a la sucesión de eventos climáticos extremos condujeron a que quedara con su perfil original transformado.

 

Aun cuando hoy se desarrollan acciones dirigidas a mejorar la calidad de las aguas a partir de la disminución de la carga contaminante, en ese trabajo debe incluirse también un programa de restauración de las zonas de mangle para que ese elemento natural se convierta en la línea de protección costera.

 

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Playa Larga luego del paso del huracán Irma. Fuente: Citma

 

García Placeres, expresa que Cárdenas es uno de los municipios que tiene una estrategia ambiental para la zona costera y ahora se encuentra en fase de implementación y a su vez da respuesta a la Tarea Vida.

 

“Hoy existe responsabilidad institucional por parte de organismos y entidades estatales que se relacionan u obtienen algún beneficio en esa zona. La Empresa de Perforación y Extracción de Petróleo del Centro tiene un plan de reforestación de la zona costera donde tienen o no incidencia. Están sembrando mangle desde el municipio de Martí hasta Cárdenas. Mientras que el servicio estatal forestal de la Agricultura tiene el deber de evaluar el estado de esas barreras naturales y realizar acciones para restaurar el sistema”.

 

BOCA DE CAMARIOCA: CRÓNICA DE UN HURACÁN

 

De aquel pueblecito habitado en su mayoría por pescadores quedan muy pocas huellas, aseguran varios adultos mayores oriundos de Boca de Camarioca. Allí un cordón de casas construidas de mampostería y placa limitan con el mar. Es usual que el patio de una vivienda tenga como adorno natural un paisaje marino o que desde el jardín se observe la tranquilidad de una playa.

 

Sin embargo, el huracán Irma trastocó muchos de esos parajes y recordó lo peligroso que puede tornarse el mar. Según Vladimir Martínez Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Administración Municipal de Cárdenas, 75 viviendas resultaron damnificadas en dicho Consejo Popular.

 

La casa de Daylin Rouco Alonso y la de sus familiares, vecinos del Reparto Costa Azul, figuran entre las más afectadas. Pocas horas después de aquella catástrofe del 9 de septiembre, la psicopedagoga explicó a Girón que el mar socavó poco a poco los cimientos de su casa; luego las penetraciones y la presión del agua provocaron el colapso de gran parte del inmueble.

 

Siete meses después, entre el ajetreo de las obras reconstructivas, la joven nos cuenta: “Durante alrededor de un mes y medio vivimos en una casa prestada. Luego habilitamos, aún sin condiciones, lo que quedó en pie de la nuestra. Comenzamos a vivir aquí sin agua y sin electricidad, pero estamos reconstruyendo nuestro hogar a partir de materiales que compramos al 50 por ciento del precio, gracias a las facilidades aprobadas por el gobierno y la Dirección Municipal de Vivienda”.

 

Desde un balcón ubicado frente a la costa, Jesús Rouco Fernández, señala hacia donde se redifica la casa de su hijo, lo que permitirá luego restablecer la suya, ubicada en los altos. 

 

“El huracán Irma destruyó prácticamente la vida completa de mi familia, pero gracias al apoyo de todos los factores de la comunidad y de los amigos hemos recomenzado”.

 

A casi tres cuadras de allí, frente a la conocida playa El Burén, vive Elda Calero Fragoso, perteneciente a una de las familias fundadoras del poblado. Cuenta que siempre ha vivido ligada al mar y espera que cuando fallezca sus cenizas lleguen hasta las profundidades. Sin embargo, aquellos días de septiembre habitan como imágenes aterradoras en su memoria.

 

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Playa El Burén, meses después del paso del huracán Irma.

 

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Boca de Camarioca durante la cercanía del huracàn Irma. Fuente: cortesía de entrevistada.

 

“Los habitantes de Boca de Camarioca recordamos el ciclón Kate y la Tormenta del Siglo, pero la experiencia de Irma fue única. Mi familia no abandonó la casa, lo cual consideramos ahora una locura. A las dos de la mañana sentimos un estruendo muy grande y era que un pedazo de la tierra del patio había sido arrancado. Aquellas horas se hicieron interminables. 

 

“Nunca habíamos visto olas tan fuertes y tanto viento. Lo que nos golpeó no fue la elevación del mar, sino que las olas salpicaban y rompían en el segundo piso de la casa, cruzaban la edificación completa y terminaban en el patio de mis vecinos”.

 

Aun con los peligros que implica vivir cerca de la costa, Elda Calero y su familia quisieran continuar disfrutando de esas hermosas y azules vistas. “Respeto el mar, pero no le temo”, asegura.

 

Opinión diferente tiene Laredo Prats Macías, quien reside en esa zona desde hace más de 50 años y confiesa que en un futuro le gustaría pasar su vejez en un lugar con mayor seguridad, es decir, un poco más alejado de la costa.

 

El sonido del ir y venir de las olas devino un testigo más en la entrevista. Luego, dicho señor de 81 años mostró a esta reportera las huellas que el último fenómeno atmosférico estampó sobre su casa. “Mira, me descarnó el garaje por los cimientos y ahora está en peligro de derrumbe”.

 

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Boca de Camarioca durante la cercanía del huracàn Irma. Fuente: cortesía de entrevistada.

 

Los estragos del huracán Irma avivaron rumores asentados ya entre los vecinos de Boca de Camarioca. Sin embargo, declaraciones recabadas durante esta investigación los desmienten.  Tras estudios realizados por especialistas del Citma, se consideró que esta área no figura entre las de mayor riesgo al ser una zona costera alta. Por su parte, varios funcionarios de IPF explicaron a Girón que las viviendas ubicadas en esa parte del litoral norte permanecerán allí, pues el reordenamiento territorial se centrará en las zonas priorizadas por la Tarea Vida, ya que no existen las condiciones económicas para reubicar a todas las comunidades costeras.

 

Pudiera parecer cuestión de película de ciencia ficción, pero existen testigos humanos de historias protagonizadas por el mar, el cual muchas veces asume funciones de justiciero. Mientras, la Tarea Vida, si es implementada como una prioridad en pos del futuro del país, resultará un bálsamo para la naturaleza.(Por Anet Martìnez y Gabriela Gonzàlez)

 

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