La sensible situación con el dengue en Colón

El Hospital General Docente Dr. Mario Muñoz Monroy enfrenta un complicado contexto con el alza del dengue en Colón

El Hospital General Docente Dr. Mario Muñoz Monroy enfrenta un complicado contexto con el alza del dengue en Colón.

Los camilleros emergen por un pasillo lateral. A menos de dos metros suyos hay un grupo de madres en espera de que le entreguen por una ventanita esquinada los resultados de algunos análisis. En un alboroto criollo, la fila se contrae hacia los extremos para dejar el centro disponible para que la camilla pase. En ella va un muchacho lívido, cuyos brazos distendidos cuelgan por fuera de la plataforma. Detrás corre un señor en camiseta.

La camilla se pierde por una puerta. El señor intenta seguirlos, pero un médico lo detiene, a partir de ahí le toca a los especialistas. Cuando nota que ya nada está en su poder, sencillamente se desploma. Cae al suelo, con el interior del codo oculta el rostro. Llora y dice por lo bajo: “Mi hijo, mi hijo”. Algunas madres de la cola se acercan a él. Le ponen manos en los hombros. Le ponen manos en la espalda. Le dicen que todo irá bien.

El hijo del señor, como otros habitantes del municipio de Colón, padece el cuadro clínico relacionado con el dengue. Según la explicación de un doctor, muchos llegan así, porque deciden pasar la enfermedad en casa y entonces visitan los hospitales cuando las consecuencias son graves.

Sin embargo, estas decisiones no solo están dadas por una falta de responsabilidad, sino también por las condiciones objetivas de algunos centros médicos que hacen a la población recelar y hasta temer una estancia prolongada en ellos.

EL DENGUE EN COLÓN

Hace aproximadamente tres semanas, en el municipio de Colón comenzaron a aumentar exponencialmente los casos de arbovirosis. Valga la aclaración de que se le nombra así en un principio, porque para poder emitir un diagnóstico de dengue se debe esperar al sexto día, que es cuando se puede confirmar la enfermedad a través de un análisis de IGM.

Todos los años, por las mismas fechas, ocurre un brote de este mal. Según declaraciones del personal médico encargado de combatirlo, ninguno como el de este año. Hasta ahora solo se debe lamentar un fallecido, un señor mayor de 60 años que cuando arribó al Hospital General Docente Dr. Mario Muñoz Monroy ya presentaba complicaciones.

“Por los tipos de dengue que están circulando, vemos a pacientes que vienen con síntomas graves de la enfermedad. La mayoría son de tipo A, el más benigno de los serotipos, pero muchos otros están llegando con síntomas de alarma: dolor abdominal, vómitos, deshidratación”, explica Belmarys Valenzuela Vera, especialista en primer grado en Pediatría.

Andrés Lama Acevedo, vicedirector de la Dirección Provincial de Salud, explica que las causas de un brote tan agresivo se deben “a tener una población que pasó la covid, muchos sintomáticos y otros no, y un dengue que se inserta en un paciente que padeció la covid se complica; además de una campaña antibacterial que está mellada por la falta de combustible y de insecticida”.

Los médicos colombinos se esfuerzan para contener la epidemia que afronta el municipio.

Sobre este último punto sería correcto también escribir que dos años de lucha a brazo partido contra la covid-19 afectó a programas históricos de la salud, como puede ser el combate a enfermedades trasmisibles por el mosquito Aedes Aegipty.

A este contexto sanitario sensible se suman las escaseces de algunos medicamentos, lo que no es un secreto para nadie. Las máximas autoridades del país han hecho referencia en varias apariciones sobre este tópico. No obstante, se realizan diversas acciones para paliar la situación.

“Hemos creado una estrategia para su detención, que consta de tres componentes. El primero de ellos es la pesquisa activa. Hoy nosotros tenemos dos brigadas por área de Salud, con el objetivo de buscar los casos con signos de alarma. Aquellos que no los tengan se quedan en el hogar, con un seguimiento por parte del médico de familia”, ahonda Lázaro Suárez Isaqui, director municipal de Salud en Colón.

“El otro es el refuerzo de la atención médica. Por último, con el apoyo del Gobierno y del Ministerio de Salud y de las empresas del municipio, se realiza la fumigación de manera permanente. Tenemos un equipo de alta productividad, es decir, para regar humo en la calle, y 27 bazookas pequeñas. Comenzó en la cabecera municipal, pero lo hemos extendido hacia los bateyes y comunidades en las periferias”.

Más allá de estas medidas de profilaxis y de que, incluso, Suárez Isaqui afirma que la curva epidemiológica ya va en descenso, aún existe una tensa situación en las entidades de Salud colombinas para atender a los pacientes que se acercan con síntomas de dengue.

Difícil realidad en el hospital

Hospital Mario Muñoz Monroy, además del municipio en que está enclavado, atiende seis más. Cuenta, según cifras ofrecidas por su directora Yailen Pérez Rosales, con 253 camas reales y ofrece servicios para niños y adultos. El brote de arbovirosis de las últimas semanas puso en jaque las capacidades de atención del centro, tanto por la parte logística como por la de recursos humanos.

“En el mes de junio, en Pediatría ingresaron 248 pacientes y de Medicina 311, para un total de 559. En lo que va de julio contabilizamos 315: 154 niños y 161 adultos”, la directiva ofrece algunos datos esclarecedores.“

Estamos en un sobreesfuerzo, porque somos pocos y tenemos un esquema de trabajo bien riguroso; pero a los niños hay que prestarles la atención requerida. Son muchos, muchos casos”, comenta la doctora Valenzuela Vera acerca del trabajo duro que signa la vida laboral de médicos y otros trabajadores del centro.

Este contexto provocó que se tomaran medidas extraordinarias, con el fin de poder tratar al elevado número de pacientes. Entre las alternativas, se encuentran la reconversión del teatro de la entidad en una sala de pediatría, para infantes sospechosos de dengue, y tener que utilizar camas flotantes que debieron acomodar en los pasillos. Actualmente, el Muñoz Monroy cuenta con 298 camas.

Además, se abrió un centro anexo en un politécnico de Salud cercano, que cuenta con 60 capacidades extras, divididas a la mitad para adultos y menores de edad.

«Recibimos los casos que no tengan signos de alarma, aunque hay algunos que sí podemos tratar aquí, donde hidratados y hacemos los complementarios”, explica la licenciada en Enfermería Aniuska Pereira Velázquez, quien funge como responsable de esta área provisional.

“Sobre los medicamentos, hemos tenido y tenemos déficit de algunos no solo en el hospital Mario Muñoz Monroy, sino en la provincia y en el país: clorosodio, por ejemplo. También están en falta algunos insumos gastables”, explica Pérez Rosales acerca de este sensible asunto.

“Todos estos, según han ido entrando en la provincia, se le entregan con prioridad a este hospital», recalca. “El antibiótico, por vía oral o intravenosa, está disponible para quien lo requiera. En cuanto a las sales de rehidratación, que su falta es a nivel nacional, el hospital ha tomado la estrategia de confeccionar las suyas”.

Los diferentes especialistas entrevistados resaltan que el dengue es una enfermedad que no lleva tratamiento, pero sí mucha observación por parte del médico para intervenir a tiempo si surge una complicación. El resto depende de que el enfermo guarde cama y se hidrate correctamente. Mas, también se necesitan artículos como mosquiteros para evitar que el virus se propague a los acompañantes, por ejemplo. En la sala de medicina, ubicada en el tercer piso del Mario Muñoz Monroy, los pacientes no cuentan con esta protección y como es lógico, debe velarse porque esta condición no se prolongue en el tiempo.

Los trabajadores del hospital y las autoridades del Sistema de Salud cubano hacen su mayor esfuerzo para contener la situación epidemiológica, incluso, sin tener los recursos ideales para enfrentar esta contingencia.

Quedarse en la casa sin supervisión de un profesional, en espera de que la enfermedad solo se vaya, puede ser contraproducente. Por ello, resulta vital buscar ayuda especializada y acatar sus indicaciones. Así, como mismo hicimos con la covid-19, se podrá sobrepasar esta epidemia.


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