En 3 y 2 con Julio Germán Fernández

Julio Germán Fernández fue exaltado al Salón de la Fama Palmar de Junco.

Con sobradas razones lo apodaron el Gigante de Cárdenas. Imponía estatura y fortaleza física cada vez que escoltaba el home. No era mera imagen, conectaba las bolas como si les tuviera odio, todo lo contrario a su carácter afable. Así era el recio pelotero Julio Germán Fernández Tortoló.

Sus cualidades, tanto atléticas como personales, devinieron trofeo de por vida, por lo que en justo reconocimiento a su brillante comportamiento el 20 de febrero último fue exaltado al Salón de la Fama Palmar de Junco, en su quinta convocatoria.

Julio Germán Fernández acumuló 1 820 inatrapables, de ellos más de 600 extrabases (292 dobles, 6 triples y 302 jonrones), con 1 151 impulsadas en 6 110 veces al bate, con promedio de 298.
Julio Germán Fernández acumuló 1 820 inatrapables, de ellos más de 600 extrabases (292 dobles, 6 triples y 302 jonrones), con 1 151 impulsadas en 6 110 veces al bate, con promedio de 298.

Merecido homenaje a quien ha sido un excelente deportista, modesto y jovial, méritos que le han granjeado gran simpatía popular, por lo que su presencia en las gradas del estadio Victoria de Girón es sinónimo de aclamación por miles de aficionados.

Recuerdan esos “palos” enormes que, como quinto bate, estremecían los cimientos del coloso yumurino, no pocas veces luego de que otro excepcional jonronero, Lázaro Junco Nenínger, desapareciera la pelota tras las cercas.

“Es enorme la alegría y el orgullo que siento por ser exaltado al Salón de la Fama. También resulta gratificante para mi familia y amigos de Matanzas, de otras provincias e, incluso, para quienes viven fuera de Cuba. Me lo han hecho saber de diversas maneras. 

“Gracias por incluirme junto a connotadas personalidades del béisbol nacional e internacional, como Martín Dihígo ‘El Inmortal’, Orestes ‘Minnie’ Miñoso, Wilfredo y Fernando Sánchez, Orestes Kindelán y muchos otros, tanto del deporte amateur como profesional.

“Cada vez que me siento acá y veo la pelota escapar por lo alto hacia los jardines o con fuerza recorrer el cuadro, llegan a mi mente las imágenes de aquellos momentos donde por determinadas situaciones del juego los aficionados entonaban: ‘se va, se va, se va’, y uno que lo escuchaba, temblaba de emoción. 

“A veces lo logras, otras no. Volvía al dugout con la cabeza baja, apenado. Porque la vergüenza era tan grande que ni siquiera tenías valor para mirar a tus compañeros. Pero cuando lo conseguías, te sentías satisfecho. Respirabas profundo, con las gradas enaltecidas, vibrantes, todo un espectáculo”.

Julio Germán Fernández se retiró en plena forma deportiva (1999), y recuerdo que muchos se preguntaron por qué. Si era debido a una lesión o a otras circunstancias. 

“Se debió a una arbitrariedad, al capricho de alguien o de algunos. Estaba en una de mis mejores etapas, con altos números en el rendimiento. Al terminar la justa pensé que sería llamado, al menos, a la preselección nacional. Pero nada, lo hicieron después para un torneo especial en Holanda. Tal decisión me decepcionó. Ahí comenzó la marcha atrás. No fui el único bajo la presión del retiro. Dijeron que para darle paso a las nuevas generaciones.  

“Cuanto hice respondió al interés de servir a mi equipo, a aficionados y al béisbol.”
“Cuanto hice respondió al interés de servir a mi equipo, a aficionados y al béisbol.”

“Soy de los que piensa que al pelotero, u otros atletas, debe valorarse por el rendimiento, no por la edad. Considero que fui víctima de una política errónea al  respecto. Sí, todavía estoy bien, en forma. Lo demuestro como entrenador en la Eide Luis Augusto Turcios Lima. Hay que enseñar a los pequeños y medianos Cocodrilos. Me forjé como atleta de esta Revolución, y mi disposición es entregar todas mis energías dentro del terreno, como profesor”.   

Desde los nueve años el Gigante de Cárdenas competía en los equipos menores de su ciudad natal y en el béisbol de mayores comenzó desde los 18 años a destacarse tanto al bate como a la defensa. Participó en 19 Series Nacionales, 14 Selectivas y dos Copas Revolución, la de 1996 con Matanzas y, al siguiente año, estuvo de refuerzo con Industriales.

Acumuló 1 820 inatrapables, de ellos más de 600 extrabases (292 dobles, 6 triples y 302 jonrones), con 1 151 impulsadas en 6 110 veces al bate, con promedio de 298. Fue el séptimo jugador en estos certámenes en batear 300 cuadrangulares y en más de 10 oportunidades carburó sobre la marca de 300 de average.

Según datos archivados que nos ofreciera el fraterno colega Francisco “Pancho” Soriano, las cuatro mejores actuaciones de Julio Germán acontecieron con Henequeneros, en particular aquellas finales con “Sile” Junco al mando, incluidas las de 1989 a 1992, con la conquista de par de títulos y un segundo lugar.

En el orden defensivo no fue segundo de nadie en la inicial, participó en 1 094  doble play y en tres de triple out. Fildeó para 991 en 12 218 lances. Fue uno de los baluartes del equipo cubano campeón en la Copa Intercontinental Barcelona-91. 

Con humildad declaró: “Cuanto hice respondió al interés de servir a mi equipo, a aficionados y al béisbol. Entregué cuanto se espera de un pelotero que ama la franela”.                                                                     

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