Chofe, ¡conciencia!

Los carros estatales están obligados a apoyar en la transportación de pasajeros, según resolución del Ministerio de Transporte.

Bajo el sol, en una de las estrechas aceras de la urbe yumurina espera pacientemente. Son más de las cuatro de la tarde y debe recoger al niño más pequeño en el círculo, luego pasar por la escuela a buscar al mayor y después ingeniárselas para con los dos llegar hasta su casa. Son varios tramos a recorrer y ninguna guagua aparece en el horizonte. 

Otras personas también aguardan en la parada. A medida que avanza el reloj, la situación se complica aún más, pues la mayoría de los centros de trabajo concluyen su jornada laboral en esos horarios. Algunos carros estatales pasan, pero solo paran uno o dos, aun quedándoles puestos vacíos. Desafortunadamente aquí no hay inspectores. 

La transportación de pasajeros, tanto dentro de la ciudad como hacia los municipios, es una verdadera odisea. Basta darse una vuelta por la Terminal de Ómnibus, para comprobar la aglomeración de personas en cualquier momento del día, al igual que en las paradas de alta concurrencia y las situadas en el centro de la urbe. 

Los ómnibus locales, medio de transporte más accesible por su módico precio y por las largas distancias que recorren, se han vuelto prácticamente inalcanzables; ya sea por la disponibilidad técnica o por la escasez de combustible, más notable en los últimos días del mes. 

Salvan un poco la difícil situación las guaguas Transmetro, y el transporte no estatal, motos y taxis, a los que no todos pueden llegar debido a los precios que se basan en la tan polémica Ley de Oferta y Demanda. También podrían ayudar más los vehículos estatales asignados a empresas y organismos, cuyos choferes y directivos tienen la obligación, según la Resolución 435/2012 del Ministerio de Transporte, de parar y recoger pasajeros. 

Sin embargo, no son todos los que ante la multitud en la parada frenan y montan a las personas. La mayoría de las veces, al no estar el inspector, siguen de largo, sin importar si entre los que esperan hay ancianos, niños o, incluso, mujeres con bebés en brazos. 

Otro tanto ocurre cuando algunos, indolentes en extremo, apuran a los pasajeros, mienten sobre su destino, intentan evadir las paradas por calles contiguas o alegan estar cumpliendo funciones de trabajo que les impide recoger. 

Quienes se comportan así detrás de un timón, no solo obvian y refuerzan las necesidades del pueblo, sino que ponen en evidencia a las instituciones y empresas que representan. Olvidan que los vehículos puestos a su disposición, además de cumplir con su encargo estatal, deben brindar a la población el servicio de transportación, según lo dispuesto por el Ministerio de Transporte.

Experiencias anteriores como la acontecida en 2019, durante la coyuntura energética, demostraron que esta modalidad contribuye a trasladar una cifra de personas que quizás no sea significativa, mas, alivia la tensa situación.   

En tiempos de crisis de conciencia resulta imprescindible ser celosos guardianes de cumplir lo establecido. Dar seguimiento con rigor a quienes violan lo normado ha de ser práctica cotidiana. De igual forma corresponde a los directivos de empresas e instituciones predicar con el ejemplo y exigir porque sus trabajadores acaten las decisiones. 

Tener un vehículo a su disposición hoy no es garantía de que siempre andarán sobre ruedas. De ahí que más que la exigencia debe primar la sensibilidad y solidaridad, valores necesarios en nuestra sociedad. (Por:Jessica Acevedo Alfonso)

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Sobre el autor: Jessica Acevedo Alfonso

5 Comments

  1. Cuando la contingencia Energética, estuvo el transporte urbano mejor que nunca pq se organizó el pais, aqui lo que falta es control y fiscalización en todos los lugares, no se hace NADA con las reuniones, sino se va al problema Y después chequea .Saludos FELICIDADES a los periódistas de Girón. # Matanceros en victoria.

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